El Club de Leones de Necochea atraviesa uno de sus momentos de mayor actividad solidaria, con una feria que debió ampliar sus días y horarios debido al volumen de donaciones recibidas y al aumento de la demanda por parte de la comunidad.
Así lo explicó su secretaria, Patricia Molina, quien remarcó que la iniciativa no solo permite dar salida a ropa y muebles donados, sino que se ha convertido en una herramienta clave para sostener distintas acciones sociales en la ciudad.

Más días y más gente: una realidad que crece
La feria funciona actualmente varios días a la semana, con horarios extendidos, una decisión que responde a dos factores concretos: la cantidad de donaciones y la necesidad creciente de quienes se acercan.
“La ampliación del horario se debe a la demanda y a la cantidad de cosas que nos donan. Tenemos que darles salida y que eso se transforme en ayuda concreta”, señaló Molina.
En el lugar se pueden encontrar prendas de vestir, calzado y también muebles, con precios accesibles que buscan facilitar el acceso y al mismo tiempo generar recursos para obras solidarias.
De la feria al hospital y las escuelas
Lo recaudado tiene un destino claro: la compra de equipamiento y asistencia a instituciones.
En ese sentido, Molina detalló que recientemente se adquirió un sensor para detectar cardiopatías en recién nacidos y que actualmente se trabaja en la compra de un equipo odontológico de alta complejidad, ambos destinados al sistema de salud.
“Son equipos que se compran en el exterior, en dólares, así que son inversiones importantes”, explicó.
Además, el club impulsa acciones directas en el ámbito educativo, como la entrega de medias a estudiantes de escuelas con mayores necesidades, comenzando por establecimientos de Quequén.
Más visibilidad, más colaboración
Uno de los aspectos que destacan desde la institución es el impacto que tiene la transparencia en la respuesta de la comunidad.
Al mostrar en redes sociales el destino de cada donación, se genera un efecto multiplicador que incentiva la participación.
“La gente ve a dónde va lo que dona y eso hace que se comprometa más”, afirmó.
Incluso, muchas personas eligen donar bienes en lugar de venderlos, entendiendo el valor social que puede tener ese gesto.
El reflejo de una situación social compleja
Más allá del trabajo solidario, la feria también deja al descubierto un dato que preocupa: el crecimiento de la necesidad.
Según Molina, cada vez más personas recurren al espacio, no solo para comprar para uso personal, sino también para generar ingresos.
“Hay muchas feriantes que compran para reacondicionar y vender. Es una forma de buscar una salida laboral”, indicó.
Este fenómeno, que se observa especialmente en mujeres jóvenes, expone la dificultad de acceder a empleos formales y la necesidad de generar alternativas.
Vocación de servicio en primera persona
Molina también puso en valor el trabajo de quienes integran el Club de Leones, que realizan estas tareas de manera voluntaria.
“Es tiempo que uno le dedica a la comunidad. Y además te permite conocer realidades que muchas veces no vemos”, expresó.
Una rueda solidaria que no se detiene
De cara a lo que viene, el objetivo inmediato es completar la compra del equipamiento odontológico y continuar respondiendo a las demandas de distintas instituciones.
En paralelo, se sostienen otras iniciativas, como la venta de alimentos para fechas especiales, con el mismo fin solidario.
En un contexto económico complejo, la feria del Club de Leones no solo crece en actividad, sino que se consolida como un espacio clave de contención, ayuda y vínculo con la comunidad.












