La medida busca reducir el impacto emocional, mejorar la concentración y fortalecer los vínculos cara a cara
El año pasado los estudiantes debían dejar los teléfonos en una caja durante las horas de clase y podían utilizarlos en los recreos. Sin embargo, esa modalidad no logró modificar conductas de fondo.

El uso del teléfono celular dentro del ámbito escolar vuelve a estar en el centro del debate. En diálogo con el programa Esta Mañana, Pamela García Laborde, directora del nivel secundario del Complejo Educativo Ítalo Argentino, junto a Felicitas Martínez Teixans
Representante Legal del CEIA, explicó la decisión institucional de prohibir el uso de celulares durante toda la jornada escolar a partir de este ciclo lectivo.
“Hace tiempo que venimos pensando cómo regular el uso dentro de la escuela. Implementamos distintas estrategias, pero los resultados no fueron los esperados”, explicó la directora.
“Notamos que el uso excesivo de redes sociales está teniendo un impacto negativo muy fuerte en los adolescentes”, afirmó.
Impacto emocional, pedagógico y vincular
Desde la institución señalaron tres ejes centrales que motivaron la medida.
En primer lugar, el impacto emocional. “Hay estudios científicos que muestran un crecimiento significativo de trastornos de ansiedad, depresión, bullying, ciberacoso y ludopatías vinculadas al uso excesivo de celulares”, detalló García Laborde.
En segundo término, el impacto pedagógico. “Está afectando la concentración y la comprensión lectora. Los chicos descansan en que el teléfono lo hace por ellos. Y el momento de desarrollar esas habilidades es ahora, en la escuela”, sostuvo.
La directora fue clara en este punto: “No es lo mismo leer en papel que en pantalla. A nivel cerebral tiene un impacto diferente. Necesitamos volver a la lectura para formar pensamiento crítico”.
El tercer eje es el vincular. “En los recreos, aunque podían usar el celular, no se vinculaban cara a cara. Queremos que desarrollen herramientas interpersonales reales”, agregaron.
Cómo se implementará
El nuevo sistema establece que, al ingresar a la primera hora, los estudiantes deberán depositar sus celulares en una caja dentro del aula. Luego, los preceptores retirarán esas cajas y las guardarán bajo llave en la preceptoría hasta el final de la jornada.
Al terminar el día escolar, los dispositivos serán devueltos.
“La tecnología no se va a desterrar. Se va a usar de manera adecuada y en el momento que corresponde”, aclaró la directora. Se continuará trabajando con material impreso, computadoras y recursos digitales institucionales, pero sin el teléfono personal como herramienta permanente.
Una decisión que se extiende
Según explicaron, la medida fue conversada con otros directivos y ya hay instituciones locales que se están sumando.
“Es una problemática general. Cuantos más colegios adoptemos la misma postura, más fácil va a ser implementarla”, indicaron.
También remarcaron que el acompañamiento familiar será clave. “Sin el apoyo de las familias nada se puede lograr en educación”, enfatizó García Laborde.
Un desafío necesario
Desde el CEIA reconocen que no será una medida sencilla de aplicar, especialmente en los cursos superiores, pero consideran que es un paso imprescindible.
“Sabemos que nos estamos metiendo en un tema complejo, pero es una batalla que estamos obligados a dar. Nuestro rol es educar y dar herramientas para el futuro”, concluyó la directora en Esta Mañana.
La iniciativa apunta, en definitiva, a recuperar la concentración en el aula, fortalecer la lectura y promover vínculos reales en una generación atravesada por la inmediatez digital.












