El Lago de los Cisnes vuelve a ser uno de los espacios más elegidos por vecinos y turistas durante la temporada de verano, consolidándose como un paseo que combina naturaleza, servicios, recreación y generación de empleo, incluso en un contexto de cambios en los hábitos turísticos.

Según explicó Daniel Carrión, responsable del complejo, la temporada registra alrededor de un 15% menos de visitantes en comparación con años anteriores, aunque con una particularidad: quienes llegan a la ciudad se quedan menos días —en promedio entre cuatro y cinco— pero gastan prácticamente lo mismo que cuando las estadías eran más largas. “La gente hoy hace escapadas más cortas, incluso viene dos veces en la temporada, y termina consumiendo de manera más concentrada”, señaló.
En ese marco, el Lago de los Cisnes logró sostener un muy buen nivel de actividad gracias a la diversificación de propuestas. El paseo se mantiene abierto durante todo el año, con servicios gratuitos como baños, mesas y espacios de descanso, además de actividades recreativas como botecitos, parque aéreo, tirolesa y juegos mecánicos. A esto se sumó la ampliación del paseo gastronómico con food trucks y contenedores, que permiten a los visitantes almorzar o cenar sin alejarse del predio, prolongando su permanencia en el lugar.
Uno de los aspectos más destacados es el cuidado integral de los animales, que forman parte central del atractivo del lago. Carrión remarcó el trabajo diario de un equipo estable, encabezado por los caseros y acompañado por veterinarios, que garantiza el bienestar de cabras, llamas, ponys y otras especies. Incluso, los más chicos pueden participar de experiencias educativas como dar la mamadera a los animales, una actividad que se volvió una de las preferidas del público infantil.
En cuanto al mantenimiento del espejo de agua, se implementaron mejoras técnicas como sistemas de oxigenación y control permanente de parámetros, lo que permitió resolver la aparición estacional de algas y recuperar plenamente el uso de las bicicletas acuáticas. “El lago tiene ciclos naturales, pero hoy está en muy buenas condiciones y con controles constantes”, explicó Carrión.
Además de ser un paseo recreativo, el Lago de los Cisnes es un importante generador de empleo, con personal que trabaja todo el año y un fuerte impacto indirecto en sectores como la gastronomía, la hotelería y el transporte. “Donde va la gente, va la inversión”, resumió Carrión, al destacar el crecimiento sostenido del sector y la articulación con otros emprendimientos de la zona.
Abierto desde las 9 de la mañana y con gastronomía que se extiende hasta la madrugada, el Lago de los Cisnes se afirma como un espacio en permanente crecimiento, que acompaña la evolución del turismo y sigue siendo una de las postales más elegidas de Necochea, tanto en verano como durante el resto del año.












