Por: Miguel Abálsamo
La única salida del peronismo es democracia interna.
Una elección en todo el país que defina su candidato presidencial.
Si repite acuerdos de cúpula, listas únicas que no son de unidad, relegando dirigentes, aislando distintos pensamientos, terminará teniendo su candidato o candidata presidencial con posibilidades competitivas por todo lo que significa el movimiento, pero no le alcanzará para fortalecer la gran unidad, sumar a un gran proyecto nacional, ganar una elección y gobernar la Argentina.
Menem-Cafiero fue esa gran interna nacional de 1988, ese día millones de peronistas y argentinos fueron a las urnas por primera vez en el partido fundado por Juan Perón para legitimar verdaderamente el candidato, lejos de suposiciones que auguraban luego del triunfo del riojano una división y dificultades de triunfar, todo se fortaleció y con el cincuenta por ciento de los votos el peronismo volvió al poder en 1989, por diez años y ocho meses.
Después hubo livianas internas, muy diferenciadas en potencialidades de los candidatos, sólo maquillajes sin las caras reales, y el dedo siguió siendo el jefe de la ocasión, a veces se hicieron con acuerdos previos sabiendo el final cantado.
2027 aguarda en la mayor certeza que tenemos que es la incertidumbre, no sabemos cuándo se votará, si habrá PASO o no, boleta única o la clásica prehistórica de papel, elecciones desdobladas, fechas diferentes según cada provincia al antojo de quien gobierna.
Los candidatos internos de los partidos políticos se deben definir en elecciones internas, es la única forma de que cada uno ocupe el lugar que el voto popular le asigna.
El peronismo debe tener internas.
La interna peronista a la forma americana
Modelo para copiar y armar
Para llegar a la Casa Blanca (aquí made in Casa Rosada), republicanos y demócratas tienen un extenso período anual votando sus candidatos en cada estado, en el caso de Estados Unidos 50, serían 24 provincias en la Argentina y CABA (Ciudad Autónoma de Buenos Aires), en EE.UU. se vota cada semana en cada uno de esos 50 estados, así van sumando sus delegados y quienes más obtengan en la sumatoria final logran las candidaturas.
El peronismo debería realizar sus internas presidenciales en cada mes en cada provincia o, de no alcanzar, al menos tres provincias por mes, sumando 8 meses de elecciones para determinar su fórmula, candidato presidencial el candidato ganador y su vice quien resulte segundo si alcanza un porcentaje determinado de votos.
Un partido político, menos aún el movimiento peronista, no puede ser la fragmentación nacional donde cada provincia juegue su propio juego sin alcanzar dimensión nacional, la interna a la americana garantiza varias cosas.
1) Masiva participación de afiliados o de la ciudadanía en general si son abiertas.
2) El peronismo marcando agenda en todo el año en forma democrática.
3) Apertura en igualdad de condiciones para todo candidato que quiera presentarse reuniendo las condiciones internas de afiliación.
4) Todas las provincias tendrán real protagonismo, cerrando la elección en la provincia de Buenos Aires, o para mayor claridad sortear cada provincia y su calendario electoral, como punto culminante de la gran interna peronista a la americana.
5) Conformando una fórmula conjunta por el voto popular, el que gane candidato presidencial, el segundo candidato a vice de esa fórmula, todo el mundo en caja, nadie sacando los pies del plato.
Sería una manera renovada de la democracia, dejando atrás los congresos controlados, los acuerdos a puertas cerradas, y mostrarle a la sociedad un peronismo renovado, moderno y democrático, algo que involucra a todos los partidos políticos, fundamentalmente a un movimiento tan amplio de millones de afiliados que suelen ser convidados de piedra.












