El polo volvió a tener protagonismo en Necochea con una nueva edición del tradicional torneo “Las Lechuzas”, que se disputó el último fin de semana y reunió a jugadores de distintos puntos de la región.
El certamen, que se realiza cada año hacia fines de febrero, se desarrolló en las canchas ubicadas sobre la ruta hacia Pieres, detrás de Cargill, donde un grupo de aficionados mantiene viva la práctica del polo en la ciudad.
Durante su visita al programa Zoom El Deportivo, el jugador y organizador Tomás Uriburu destacó el crecimiento y la continuidad del torneo, que se ha convertido en una cita habitual para los amantes de este deporte.
“Es un torneo que hacemos todos los años para esta época, porque todavía hay muchos jugadores en la zona antes de que los chicos vuelvan al colegio. Es el último fin de semana fuerte de polo que tenemos en la región”, explicó.
Un torneo con equipos equilibrados
En esta edición participaron seis equipos, aunque en años anteriores el torneo llegó a reunir entre ocho y diez conjuntos, e incluso una edición alcanzó los doce equipos.
Según explicó Uriburu, los equipos se conforman de manera equilibrada para garantizar partidos parejos.
“Las anotaciones son individuales y después armamos los equipos de la forma más pareja posible, viendo cómo viene jugando cada uno y también los caballos”, detalló.
El torneo terminó con triunfo de un equipo de Necochea, en un certamen que se desarrolló en un clima deportivo y de camaradería entre jugadores de distintos puntos de la zona.
Un club impulsado por amigos
El polo en Necochea funciona gracias al trabajo de un grupo reducido de apasionados por este deporte, que sostienen las instalaciones de manera prácticamente artesanal.
“Somos un grupo de amigos que nos juntamos porque nos gustan los caballos y el polo. Todo lo hicimos nosotros: el house, los corrales, el baño, cortar el pasto, pintar las tablas. Cada uno da una mano en lo que puede”, contó Uriburu.
Actualmente el grupo está integrado por seis u ocho jugadores, quienes se encargan del mantenimiento de las canchas y de la organización de los torneos.
Un deporte que exige dedicación
Uriburu explicó que el polo es una disciplina que requiere tiempo y compromiso, principalmente por el cuidado de los caballos.
“No es como una moto que le ponés nafta, la usás y la guardás. Los caballos hay que cuidarlos todos los días, incluso en invierno. Eso hace que no todo el mundo pueda practicarlo”, señaló.
El jugador contó que su pasión por el polo comenzó alrededor de los 15 o 16 años, luego de una infancia vinculada al campo y a los caballos.
“Arranqué a jugar con un primo y me encantó. Después estuve muchos años sin subir a un caballo, hasta que retomamos hace más de una década cuando empezamos a armar este club”, recordó.
Jóvenes que empiezan a aparecer
Uno de los aspectos destacados del torneo fue la presencia de jóvenes jugadores, algunos de apenas 13 o 14 años, que comenzaron a participar en la competencia.
Entre ellos se destacaron varios hijos de jugadores tradicionales del polo regional, quienes empiezan a abrirse camino en el deporte.
“Cuando los chicos arrancan desde jóvenes, sobre todo si los padres juegan, se les hace mucho más fácil aprender”, explicó Uriburu.
Un evento que convoca público
Los torneos de polo también suelen reunir a familiares, amigos y público que acompaña cada jornada.
Cada equipo está integrado por cuatro jugadores, además de petiseros y acompañantes, lo que genera un importante movimiento alrededor de la cancha.
Además, una de las tradiciones del torneo es el fogón que se realiza los sábados por la noche, donde jugadores y visitantes comparten una cena y un momento de camaradería.
Cómo iniciarse en el polo
Desde la organización destacaron que el polo en Necochea está abierto a quienes quieran comenzar a practicarlo.
El club comparte información a través de su cuenta de Instagram “Las Lechuzas Polo”, donde los interesados pueden contactarse para conocer más sobre la actividad.
“No hace falta mucho para empezar. Con dos caballos y ganas se puede jugar. Después, si querés mejorar, ya es otra historia”, concluyó Uriburu.












