Belén Jensen, boxeadora amateur de 27 años, está a las puertas de un hito en su carrera: el debut como profesional. Tras ocho años de dedicación al boxeo, la joven necochense ultima detalles para obtener su licencia y ya se prepara para una posible pelea entre mediados de julio o principios de agosto.
“Yo antes hacía atletismo, nada que ver a este deporte”, relató Belén, al dialogar con Johanna Radusky y Estefanía Besoin, desde los estudios de NEC Radio, 98.3 del multimedios NQ, durante el programa “Muchachas”. A los 14 años Belén se debatía entre el atletismo y el boxeo. Si bien en ese entonces no le permitieron incursionar en los puños, la disciplina de la pista la formó hasta que, sofocada por la competición y las lesiones, decidió buscar un nuevo rumbo. Ya mayor de edad, se lanzó al boxeo, inicialmente de forma recreativa: “Mi idea era conocer el deporte. Siempre me dijeron que era muy bueno, muy completo. Siempre me gustó mirar boxeo desde chica. Bueno, mi idea era aprender”. Confiesa que jamás se imaginó pelear, y que una de las razones para empezar fue la necesidad de “aprender a defenderme” tras situaciones de violencia y robos, buscando “hacerme más fuerte”.
El punto de inflexión llegó a los pocos meses de entrenamiento, cuando su actual entrenador, el “Colo” Irigoyen, le propuso competir. Belén, entonces estudiante de Educación Física, lo dudó, pero su “dedicación” y rapidez para aprender la técnica convencieron a Irigoyen. Su debut, en diciembre de 2019 en Pinamar, fue un desafío extremo. “Mi rival pesó 5 kilos más que yo, mi primera pelea. Ya está, acá me matan”, recuerda entre risas. A pesar de los nervios, el público y las cámaras de televisión, la pelea fue una victoria por puntos.

La pandemia fue un duro golpe para Belén, quien tuvo que ingeniárselas para entrenar en casa: “Armaba bolsa con la bolsa de papa y le ponía ropa, había agarrado un colchón”. Ese período, sumado a nuevas suspensiones de festivales, retrasó su camino al profesionalismo. Sin embargo, en 2022, el “Colo” Irigoyen comenzó a organizar festivales en Necochea, lo que significó un impulso fundamental para Belén: “Nosotros no teníamos que viajar, entonces ya teníamos otro ritmo. Peleamos en 2022 como 20 peleas, o sea, capaz que en un mes peleaba tres veces”. Este ritmo de competencia fue clave para su crecimiento, ya que “pelea a pelea vas aprendiendo y mejorando”.
Consultada sobre sus fortalezas en el ring, Belén, zurda de nacimiento pero con la capacidad de usar ambas guardias, destacó su cross de izquierda. Reveló que al principio se paraba como diestra por “vergüenza”, hasta que el “Colo” lo notó. Esta particularidad le permite descolocar a sus rivales y conectar golpes inesperados.
Sobre la dureza del boxeo, Belén, acostumbrada a “guantear con hombres”, confiesa tener “mucha tolerancia al dolor”, especialmente a los golpes al cuerpo. Con la mira en el profesionalismo, sabe que los guantes serán más pequeños (8 onzas) y que deberá pelear sin cabezal, lo que aumenta el riesgo. La alimentación es otro pilar en su preparación. Belén, intolerante al gluten, mantiene una dieta rica en proteínas y baja en carbohidratos, aunque reconoce que los “cortes de peso” pueden ser agotadores.
Belén Jensen espera con ansias la confirmación de su licencia profesional. La posibilidad de un debut en julio en la ciudad de Chávez o en agosto en Necochea mantiene la expectativa. Su historia, marcada por la perseverancia y el empoderamiento, es una invitación a otras mujeres a sumarse a este deporte.












