
En el marco del Día Mundial de la Epilepsia, que se conmemora cada segundo lunes de febrero, la Dra. Emilia Petrarca y la neuróloga Dra. Micaela Gutiérrez participaron de una charla informativa en Esta Mañana para brindar pautas claras sobre cómo actuar ante una convulsión y derribar mitos que aún persisten en la comunidad.
Las profesionales remarcaron la importancia de la información y la capacitación, especialmente en una ciudad de alrededor de 100 mil habitantes donde la demanda neurológica es alta y los especialistas son pocos.
Qué hacer ante una convulsión
Uno de los ejes centrales fue explicar de manera sencilla cómo asistir a una persona que está convulsionando.
“Lo primero es mantener la calma”, señalaron.
Ante una pérdida de conciencia acompañada de movimientos involuntarios, sacudidas corporales o salivación, se recomienda:
- Colocar a la persona en el suelo.
- Ponerla de costado.
- Proteger la cabeza con algo blando (una campera, un suéter, una mochila).
- No ejercer fuerza ni intentar inmovilizar los movimientos.
Las especialistas fueron contundentes respecto a una práctica muy extendida años atrás: “No hay que poner nada en la boca. La lengua no se va a ir para atrás ni va a ahogar a la persona. Introducir objetos puede provocar lesiones”.
También sugirieron controlar el tiempo de la crisis. Si dura menos de cinco minutos y no se repite inmediatamente, puede acudirse luego a un centro de salud. Si supera ese tiempo o se encadenan episodios, es fundamental llamar a una ambulancia.
Epilepsia y tratamiento
La epilepsia fue definida como “una descarga eléctrica anormal y sincrónica de neuronas en una región del cerebro”, comparable a “una arritmia, pero del cerebro”.
Puede tener causas genéticas, secundarias a lesiones como un ACV o tumores, o incluso no presentar una causa identificable.
“El tratamiento no es curativo, sino de control. La medicación busca disminuir la frecuencia de crisis”, explicaron.
Algunos pacientes pueden suspender la medicación con seguimiento médico adecuado, mientras que otros presentan epilepsias refractarias que requieren múltiples fármacos o terapias alternativas.
En esos casos, mencionaron la dieta cetogénica como una opción terapéutica supervisada por equipos especializados, orientada a reducir la predisposición a nuevas crisis.
Después de la crisis
Tras una convulsión, la persona puede quedar somnolienta, confundida o con dolor de cabeza.
“Si es un paciente epiléptico conocido y se recupera bien, puede continuar con su vida normalmente”, indicaron, aunque muchas veces elige descansar por el desgaste físico que genera el episodio.
También destacaron que hay factores que disminuyen el umbral convulsivo, como la falta de sueño, el consumo de alcohol o sustancias psicoactivas, y la toma irregular de medicación.
La importancia de consultar
Ambas profesionales coincidieron en un mensaje clave: siempre consultar ante una primera convulsión.
“No se puede decir ‘convulsionó y quedó ahí’. Hay que estudiar la causa”, remarcaron.
Además, subrayaron la necesidad de capacitar a la población en primeros auxilios ante convulsiones, del mismo modo que hoy se difunde el RCP.
“Las campañas buscan que la gente tenga información y menos miedo al momento de actuar”, concluyeron.
La educación y la visibilización siguen siendo herramientas fundamentales para acompañar a quienes viven con epilepsia y para que la comunidad sepa cómo responder de manera segura y adecuada ante una crisis.












