El sistema educativo de Necochea atraviesa un escenario complejo, marcado por la caída de recursos, el aumento de la demanda y dificultades estructurales en los edificios escolares. Así lo expusieron las consejeras escolares Paula Argüello y Elizabeth Ortega, quienes detallaron el funcionamiento actual del organismo y las limitaciones con las que se trabaja a diario.
Desde el Consejo Escolar explicaron que se trata de un ente descentralizado de la Provincia de Buenos Aires, con responsabilidades que abarcan desde infraestructura y transporte hasta comedores, auxiliares y mantenimiento general. “Trabajamos sobre la contingencia permanente, todos los días aparece algo nuevo”, señalaron.
Uno de los principales focos de preocupación es el estado edilicio de las escuelas. Las lluvias registradas en el último año, por encima de la media, agravaron problemas en techos, canaletas y estructuras, lo que obligó a activar un plan de relevamiento junto a la Dirección Provincial de Infraestructura Escolar.

En ese marco, se avanzó en reparaciones en distintos establecimientos del distrito, con trabajos en cubiertas, sistemas cloacales, calefacción y provisión de agua. También se comenzaron a implementar nuevas soluciones como biodigestores en escuelas rurales.
Sin embargo, persisten situaciones estructurales sin resolver, como la del Complejo Educativo Jesuita Cardiel. El predio depende de Vialidad Provincial y no de la Dirección General de Cultura y Educación, lo que impide encarar obras de fondo. “Es clave que la Provincia lo incorpore formalmente para poder intervenir como corresponde”, remarcaron.
A este problema se suma la cuestión de la seguridad. En el complejo se registran hechos reiterados de vandalismo y robos, mientras que el distrito cuenta con un déficit de efectivos policiales que limita la capacidad de prevención.
Otro punto crítico es el financiamiento. El mantenimiento de las escuelas no cuenta con un presupuesto fijo, sino que depende de un fondo provincial que se alimenta de la recaudación impositiva. En el caso de Necochea, el coeficiente de distribución es menor al 1%, lo que condiciona seriamente la capacidad de respuesta.
“El dinero entra por goteo y con eso tenemos que sostener todo el sistema. Muchas veces los proveedores trabajan fiado para poder seguir adelante”, explicaron.
La caída de la actividad económica también impacta directamente en estos recursos. Desde el Consejo Escolar señalaron que la disminución en la recaudación se refleja en los fondos disponibles y condiciona el ritmo de las intervenciones.
En cuanto al Servicio Alimentario Escolar, indicaron que el sistema funciona con normalidad, aunque en un contexto de ajuste. La Provincia decidió suspender por 90 días el módulo alimentario domiciliario para poder incrementar un 30% el valor del cupo en comedores.
“Fue una medida necesaria para sostener la alimentación dentro de las escuelas”, explicaron, destacando el esfuerzo de proveedores que mantuvieron precios durante meses sin actualizaciones.
En paralelo, se concretaron avances importantes. Se inauguró el comedor de la Escuela Primaria N°52, donde más de 240 alumnos ya acceden diariamente al servicio, y se regularizó la situación de 35 auxiliares que pasarán a tener estabilidad laboral.
Desde el Consejo Escolar reconocen que el trabajo es constante y que la demanda supera los recursos disponibles. “Todos los días aparecen nuevos problemas, desde un techo que se filtra hasta un calefactor que no funciona”, describieron.
El desafío, aseguran, es sostener el sistema educativo en funcionamiento en un contexto económico adverso, con respuestas inmediatas a necesidades urgentes y una planificación condicionada por la falta de recursos.












