Fabián Medina, tercer candidato a concejal por la lista de Unión y Libertad 2207, liderada por Bernardo Amílcar, no es un político improvisado. Con una larga trayectoria en instituciones barriales de Quequén, se presenta como un vecino más, cansado de las promesas vacías y convencido de que la transformación de la ciudad costera debe nacer de la propia gente. En una entrevista con Miguel Abálsamo, desde los estudios de NEC Radio, 98.3 del multimedios NQ, a días de las elecciones, Medina lanzó un mensaje directo y sin rodeos: es hora de que el quequenense se haga cargo de su futuro.
Para Fabián Medina, la campaña electoral es mucho más que repartir volantes. “Un momento de entrega de boleta se convierte en una hora, hora y media, por cuadra”, asegura. Este ritmo lento, pero firme, le permite hablar con sus vecinos, no solo para pedir el voto, sino para revindicar la democracia y explicar que la política es, en su esencia, “una herramienta de construcción”.
Medina, quien preside la Fomento Puente Colgante, explica que su participación en las elecciones es una “consecuencia” de un trabajo que lleva años en el territorio. “Yo no necesito una campaña para aparecer”, afirma, y critica la visión de que el político es sinónimo de corrupción. Él cree en la política del día a día, la que se practica en los barrios, gestionando y resolviendo problemas reales.
La parálisis del elefante encadenado
El candidato no teme señalar la parálisis que, según él, aqueja a Quequén. Utiliza una metáfora poderosa para ilustrar su punto: “es el elefante que se ató cuando era bebé… y sigue atado con la correíta chiquitita todavía”. A pesar de un crecimiento demográfico y un desarrollo turístico que ocurre casi “sin la necesidad del Estado”, Quequén sigue con las mismas reglas y sin un plan estratégico a largo plazo.
Medina, que se dedica a la construcción, señala que la falta de un código urbanístico actualizado y de “reglas de juego claras” genera conflictos como los de la Maltería o la cancha de hockey. Esta situación, en lugar de atraer inversiones, las ahuyenta.
La frustración de la gente es el motivo más común que encuentra en sus recorridos, una desilusión provocada por promesas incumplidas. “Lamentablemente, esa palabra, frustración, la gente está frustrada de la política”, dice, y explica que un concejal no puede prometer obras faraónicas. Su trabajo, aclara, es legislar, planificar y sentar las bases para una ciudad que mire hacia adelante.
“Unión y Libertad vino para quedarse”
El mensaje de Fabián Medina es un llamado a la responsabilidad colectiva. “El quequenense tiene que hacerse cargo”, dice. “Yo me tengo que hacer cargo que depende de mí”. A su juicio, Quequén ya “no merece el mimo de una elección” sino un compromiso real de sus propios ciudadanos.
Medina ve en la lista Unión y Libertad una oportunidad para que Quequén se libere de sus “cadenas” y crezca por sí mismo. “Es un grupo de vecinos que trabaja en la actualidad, que está trabajando hoy, trabaja antes y va a trabajar después”, concluye, invitando a los votantes a elegir a personas que tienen “muy en claro el norte” y que están dispuestos a ser los verdaderos transformadores de su ciudad.












