Las altas temperaturas, la falta de lluvias y la gran afluencia de personas durante la temporada de verano mantienen en alerta a los equipos de emergencia de Necochea y Quequén ante el riesgo de incendios de pastizales. En los últimos días se registraron distintos focos en zonas urbanas y periurbanas, muchos de ellos originados por la acción humana.
El director de Guardaparques, Julián Zugazúa, explicó que si bien existe un trabajo sostenido de prevención y preparación, todavía se detectan conductas irresponsables, como la quema de pastos para “limpiar” terrenos, fogatas improvisadas, asados en espacios no habilitados o personas acampando con fuego. Estas situaciones, advirtió, pueden salirse rápidamente de control y generar incendios de gran magnitud.
Desde el área de Guardaparques, junto a Bomberos y Defensa Civil, se vienen realizando tareas de patrullaje permanente, especialmente en sectores sensibles como el Parque Miguel Lillo y la ribera del río Quequén. Durante el invierno se llevaron adelante acciones de prevención, capacitaciones y adquisición de equipamiento, además de campañas de concientización y señalización, lo que permitió reducir la cantidad de intervenciones en comparación con otras temporadas.
Sin embargo, las condiciones climáticas actuales elevan el nivel de riesgo. La combinación de material vegetal seco, altas temperaturas y jornadas con viento favorece la rápida propagación del fuego ante cualquier foco, incluso de pequeña escala. Por ese motivo, las autoridades remarcan la importancia de la prevención y la responsabilidad individual.
Zugazúa recordó que está prohibido el uso del fuego como herramienta de limpieza de terrenos, según lo establece la Ley Provincial de Manejo del Fuego, y que solo se permite encender fuego en los sectores habilitados, como fogones específicos, campings y complejos autorizados. Fuera de esos espacios, cualquier quema representa un peligro para el ambiente, la infraestructura y la seguridad de la población.
Además, destacó la articulación entre los distintos organismos de respuesta, que trabajan de manera coordinada ante cada alerta, y la disponibilidad de redes de hidrantes y puntos de recarga de agua en el Parque Miguel Lillo para facilitar el trabajo de los equipos forestales.
Finalmente, se pidió a la comunidad que ante cualquier avistamiento de humo o fuego dé aviso inmediato a los servicios de emergencia: Bomberos (100), Defensa Civil (103) o Guardaparques (105). “La prevención y la conciencia colectiva son claves para evitar incendios que pueden tener consecuencias graves”, señalaron desde el área.












