El dirigente peronista Héctor “Turco” Llarias pasó por el programa Cerrando la Mañana y dejó definiciones políticas, históricas y partidarias, a partir de la presentación de su libro sobre el proceso que llevó a Juancito Sosa a convertirse en Juan Domingo Perón. La obra propone una mirada humana del líder justicialista, alejada del bronce, mostrando sus aciertos, contradicciones, frustraciones y decisiones clave, con anécdotas poco conocidas y material de investigación que aportan contexto histórico y político.

Llarias explicó que su intención fue retratar a Perón como un hombre atravesado por tensiones internas y externas, con más decepciones que alegrías a lo largo de su vida, pero con una capacidad estratégica excepcional. En ese sentido, remarcó que muchas de las discusiones actuales del país ya estaban presentes en aquellos años, y sostuvo que el peronismo cuenta con una doctrina que sigue vigente, aunque necesita ser debatida, actualizada y reinterpretada de acuerdo a los tiempos actuales.
En el plano político local, el dirigente fue crítico con la situación del peronismo en Necochea, al que describió como fragmentado y debilitado por internas, personalismos y falta de debate colectivo. Señaló que hoy el Partido Justicialista carece de una dinámica real de discusión política y de un proyecto de ciudad claro, lo que termina alejándolo de la sociedad y reduciendo su competitividad electoral. Para Llarias, la división de los bloques y la falta de posiciones unificadas en temas clave son síntomas de un problema más profundo.
De cara a las elecciones partidarias previstas para marzo, el dirigente llamó a priorizar la construcción antes que las candidaturas, proponiendo un proceso amplio de diálogo entre todos los sectores del peronismo local. Sostuvo que el partido debe volver a ser un espacio heterogéneo, con representación de todas las líneas internas, y no una herramienta al servicio de aspiraciones personales. En ese marco, planteó que quienes conduzcan el PJ deberían asumir el compromiso de no utilizar el cargo partidario como trampolín electoral.
Llarias también puso el foco en la necesidad de abrir el partido a la participación real de la militancia, especialmente de los jóvenes, facilitar la afiliación y recuperar el debate de ideas. Consideró clave escuchar lo que ocurre “por debajo”, en los barrios y en las nuevas formas de comunicación, y advirtió que sin renovación, discusión y unidad, el peronismo corre el riesgo de seguir perdiendo protagonismo político en el distrito.
Finalmente, el dirigente llamó a recuperar una práctica histórica del justicialismo: discutir, disentir y luego sintetizar en un proyecto común. “No hay que tenerle miedo a la discusión”, afirmó, y remarcó que la única manera de reconstruir al peronismo es con participación, apertura y una visión colectiva que vuelva a conectar al partido con las demandas reales de la sociedad.












