La insuficiencia renal es una de las consultas más frecuentes en la práctica médica cotidiana y puede afectar a personas de todas las edades. Así lo explicó una profesional de la salud en diálogo con el programa Esta Mañana, donde se abordó en detalle la función de los riñones, las causas más comunes de su deterioro y las principales medidas de prevención.
Los riñones cumplen un rol vital en el organismo: funcionan como un gran filtro que elimina desechos a través de la orina, pero también retiene sustancias necesarias para el cuerpo. Además, participan en el control de la presión arterial y en múltiples procesos metabólicos. Cuando esta función se altera, pueden aparecer distintos tipos de insuficiencia renal, que varían en gravedad y tratamiento según su origen.
Entre las causas más frecuentes se encuentran la deshidratación, la pérdida de sangre, el consumo prolongado o inadecuado de medicamentos como ibuprofeno, diclofenac o ketorolac, y enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión. En muchos casos, la insuficiencia renal aguda es transitoria y puede revertirse con hidratación y control médico. Sin embargo, cuando el daño se mantiene en el tiempo —más de tres meses— se habla de insuficiencia renal crónica, una condición progresiva que puede llevar, en estadios avanzados, a la necesidad de diálisis.
Durante la entrevista se remarcó que el tratamiento inicial y más accesible para cuidar la función renal es el agua. Una correcta hidratación diaria es fundamental para que los riñones trabajen adecuadamente. A esto se suma la reducción del consumo de sal, no solo la que se agrega a las comidas, sino también la que está presente en alimentos ultraprocesados, quesos duros, embutidos y productos industriales con alto contenido de sodio.
Otro punto central es el cuidado de la alimentación en pacientes con insuficiencia renal crónica o en personas con un solo riñón. En estos casos, se recomienda controlar la ingesta de proteínas —cuya porción orientativa equivale al tamaño de la palma de la mano— y realizar un seguimiento conjunto con profesionales de la nutrición. El objetivo es evitar la sobrecarga del riñón y prevenir la progresión de la enfermedad.
También se hizo especial hincapié en la infancia y el riesgo del síndrome urémico hemolítico, una causa grave de insuficiencia renal en niños pequeños. Se recordó que los menores de seis años no deben consumir carne picada, ni siquiera preparada en el hogar o bien cocida, debido a la posible presencia de toxinas bacterianas. En ese sentido, se recomendó optar por alternativas seguras y extremar los cuidados en cumpleaños, salidas y comidas rápidas.
Finalmente, se destacó que la insuficiencia renal no solo afecta al riñón, sino que puede desencadenar complicaciones en otros órganos, generando cuadros multiorgánicos. Por eso, mantener una hidratación adecuada, reducir el consumo de sal, controlar la presión arterial, evitar la automedicación y sostener hábitos saludables son pilares fundamentales para preservar la salud renal y la calidad de vida.












