El atleta necochense volvió a competir en los 21 kilómetros de Buenos Aires después de ocho años y fue parte de una multitudinaria jornada que reunió a más de 30.000 corredores. Acompañado por su entrenador Mauro Cabrera, completó una preparación que comenzó a fines de febrero y terminó con una experiencia que, según contó, estuvo marcada por la emoción, el esfuerzo y el disfrute.
Juan Zufriategui volvió a ponerse a prueba en una de las competencias más convocantes del calendario atlético argentino. El último fin de semana participó de la Media Maratón de Buenos Aires, una carrera que reunió a alrededor de 32.000 participantes y que contó además con una importante presencia de corredores extranjeros.
Para Zufriategui, la competencia tuvo un significado especial, ya que no participaba en los 21 kilómetros de Buenos Aires desde 2018.
“Llegamos bien, hicimos una linda carrera, muy linda carrera”, contó durante su visita a Zoom El Deportivo, donde repasó cómo fue la experiencia de volver a una distancia que conoce y disfrutar nuevamente de una verdadera fiesta del atletismo.
El atleta destacó especialmente el ambiente que se vive durante la competencia, donde resulta prácticamente imposible sentirse solo debido a la enorme cantidad de participantes y al acompañamiento permanente del público.
“Nunca quedás solo. Siempre hay alguien que te alienta”, explicó, y remarcó que se trata de una carrera que recomienda especialmente para aquellos corredores amateurs que buscan vivir una experiencia diferente.
Una fiesta compartida con corredores de todo el mundo
La Media Maratón de Buenos Aires volvió a reunir a atletas de distintos puntos de la Argentina y del exterior. Sofriategui contó que hubo entre 4.000 y 5.000 corredores extranjeros, con una fuerte presencia de atletas de Brasil, además de participantes de Paraguay, Uruguay y otros países.
Pero más allá de los números, Juan valoró la posibilidad de compartir el circuito con corredores de elite y ser parte de una competencia de semejante magnitud.
“Acá sí podés competir o estar con los mejores del mundo”, destacó, haciendo referencia a una de las particularidades que tiene el atletismo: la posibilidad de compartir una misma competencia con atletas de primer nivel internacional.
La jornada tuvo además un condimento especial con la marca récord establecida en la competencia, algo que Zufriategui pudo vivir desde adentro.
“Fui parte de esa fiesta. Fui parte de la carrera donde se batió el récord del mundo”, señaló con orgullo.
Una preparación que comenzó en febrero
El camino hacia Buenos Aires comenzó a fines de febrero, cuando Juan decidió volver a enfocarse en los 21 kilómetros y se puso nuevamente bajo las órdenes de su entrenador, Mauro Cabrera, con quien trabaja desde hace más de 15 años.
La preparación incluyó meses de entrenamientos en condiciones climáticas diversas, con frío, viento y lluvia, aunque para Zufriateguiesas situaciones forman parte de la esencia del atletismo.
“No hay excusa. Es cuestión de ponerte un par de guantes, una bufanda y hacer la actividad”, sostuvo.
El resultado de ese trabajo fue más que positivo. Incluso, después de la competencia, el atleta se comunicó con su entrenador para contarle cómo se sentía.
“Estoy mejor que nunca, me siento muy bien y tengo muchas ganas de volver a correr”, le dijo a Cabrera al regresar.
Una señal que, para ambos, confirmó que la preparación había dado sus frutos.

La importancia de escuchar al cuerpo
Uno de los aspectos sobre los que más hizo hincapié Sofriategui fue en la importancia de la comunicación entre el entrenador y el corredor.
Según explicó, con Cabrera mantienen un diálogo permanente sobre cómo se encuentra antes de cada entrenamiento. Si aparece cansancio o alguna molestia, el plan se modifica.
“Podemos tener muchas ganas, pero por ahí el cuerpo no responde. Entonces lo exigimos y nos lesionamos”, explicó.
En ese sentido, remarcó que el objetivo actual ya no pasa exclusivamente por bajar marcas o buscar tiempos, sino por mantener una buena calidad de vida y disfrutar de la actividad.
“Hoy lo que trato de buscar es calidad de salud. Volver el día lunes con ganas de correr, ese es el objetivo”, afirmó.
¿Y ahora qué viene?
Luego de la Media Maratón de Buenos Aires, Juan decidió tomarse unos días de recuperación antes de volver a los entrenamientos.
Entre sus próximos objetivos aparece la posibilidad de participar en los 21 kilómetros de Quequén, aunque primero deberá analizarlo junto a su entrenador.
También tiene en carpeta otras competencias que se desarrollarán en Mar del Plata durante lo que resta del año, con distancias de 15 y 21 kilómetros.
Por ahora, el maratón no aparece como un objetivo inmediato. Sofriategui ya tiene experiencia en largas distancias, pero prefiere avanzar con tranquilidad.
“Paso a paso”, resumió.
Después de volver a los 21 kilómetros de Buenos Aires tras ocho años, el atleta necochense se queda con una certeza: todavía tiene ganas de seguir corriendo, pero ahora desde otro lugar, priorizando la salud, el disfrute y la posibilidad de compartir cada competencia con su familia y con quienes forman parte de su camino deportivo.












