Con más de siete décadas de trayectoria, la Cooperativa Agropecuaria General Necochea se consolidó como una de las instituciones más importantes del sector agropecuario del sudeste bonaerense. Fundada el 30 de octubre de 1949, la entidad atraviesa su 75° aniversario con una estructura sólida, ocho plantas de silos distribuidas estratégicamente en la región y una capacidad de acopio cercana a las 210 mil toneladas. En volumen de operación, la cooperativa comercializa alrededor de 550 mil toneladas de granos por año, un desempeño que la ubica entre las principales del país dentro de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), ocupando el tercer lugar a nivel nacional.

Durante su participación en Cerrando la Mañana, el gerente Daniel Martínez remarcó que uno de los pilares históricos de la institución es su decisión de no competir con los propios productores. A diferencia de otras experiencias, la cooperativa no siembra ni produce por cuenta propia, sino que acompaña a socios y operadores brindando servicios, información y herramientas para el desarrollo productivo. En ese marco, además del acopio y la comercialización de granos, ofrece fertilizantes, agroquímicos, combustibles, lubricantes, seguros, servicios turísticos y cobertura de salud, conformando una propuesta integral que trasciende lo estrictamente agropecuario.
Otro aspecto central es su apertura a la comunidad. Si bien nació con un fuerte perfil asociativo, hoy permite operar también a productores no socios y sostiene espacios comerciales y de servicios utilizados mayoritariamente por vecinos de Necochea, Quequén y localidades de la región como Lobería, La Dulce y Balcarce. Esta impronta abierta amplió su impacto económico y social, posicionándola como un actor clave no solo para el campo, sino también para la vida cotidiana de la ciudad.
En términos de empleo, la cooperativa genera 85 puestos directos en Necochea y Quequén, más de 110 en toda su red y un fuerte movimiento indirecto vinculado al transporte y los servicios, con cerca de 200 camiones trabajando de manera permanente. Martínez destacó además el compromiso ambiental y el esfuerzo por minimizar molestias en zonas cercanas a las plantas, reconociendo los desafíos propios de la actividad cerealera, pero subrayando la búsqueda constante de convivencia y cuidado del entorno.
De cara al presente y futuro, el escenario productivo muestra condiciones climáticas dispares. Las heladas de fines de octubre afectaron trigo y cebada, con mermas en rindes y calidad, mientras que la campaña gruesa enfrenta un déficit hídrico que genera preocupación, especialmente en cultivos de segunda. En ese contexto, la cooperativa se prepara para seguir acompañando a los productores, sosteniendo su rol histórico como herramienta colectiva de desarrollo, transparencia y respaldo para el sector agropecuario regional.












