
El periodista deportivo Tucán Pereyra Iraola, una de las voces más reconocidas del polo a nivel internacional, pasó sus días de descanso en la costa y compartió una extensa charla donde repasó el presente del deporte, su crecimiento en las últimas décadas y el lugar central que ocupa la Argentina en el escenario mundial.
Con más de veinte años de trayectoria ligados al polo —incluyendo su trabajo en ESPN y su paso como jefe de prensa de Adolfo Cambiasso—, el Tucán describió al polo como una disciplina que no solo representa a la Argentina en lo deportivo, sino también como una verdadera industria que genera empleo y oportunidades. Desde los peticeros y domadores hasta veterinarios, criadores y trabajadores rurales, cada equipo funciona como una pequeña pyme que moviliza recursos y personas en distintos países del mundo.
Según explicó, el crecimiento del polo argentino en los últimos veinte años es notable y tiene varios factores. Por un lado, la aparición de figuras extraordinarias como Adolfo Cambiasso, a quien definió como un jugador que cambió la historia del deporte, tanto por sus logros deportivos como por su impacto fuera de la cancha. Cambiasso no solo rompió récords en el Abierto Argentino, sino que también llevó el polo argentino a Estados Unidos, Inglaterra y Medio Oriente, posicionándolo en los círculos de mayor poder económico y social.
En ese sentido, remarcó que el polo funciona como una carta de presentación del país en el exterior. En muchos ámbitos internacionales, el polo es sinónimo de Argentina y genera respeto inmediato, abriendo puertas que difícilmente se abran desde otros deportes. Por eso consideró un error que durante muchos años se haya desaprovechado ese capital simbólico y cultural.
El periodista también marcó una diferencia clara entre el polo amateur de otras épocas y el polo profesional actual. Hoy, los jugadores argentinos entrenan todo el año, cuentan con caballos de altísima genética y compiten de manera constante, lo que explica por qué la Argentina domina ampliamente el escenario internacional. Comparar equipos actuales con los de décadas pasadas, señaló, resulta injusto, ya que se trata de contextos, preparación y recursos completamente distintos.
Más allá del glamour que suele asociarse al polo —especialmente en escenarios como Palermo—, Pereyra Iraola destacó que se trata de un deporte profundamente ligado al campo y a la cultura argentina. Lejos de los estereotipos, el polo conserva valores de trabajo, esfuerzo y comunidad, visibles en cada club y en cada equipo que se forma.
Desde su experiencia personal, recordó anécdotas de viajes, encuentros con grandes figuras y patronas del polo mundial, y momentos únicos que le permitió vivir la profesión. Sin embargo, subrayó que su verdadero vínculo con el deporte se construyó desde el periodismo, la radio y la escritura, herramientas que considera fundamentales para contar historias y acercar el polo a nuevos públicos.
Finalmente, el Tucán resaltó que, pese a su crecimiento y profesionalización, el polo sigue siendo una pasión que se transmite de generación en generación, con leyendas vivas que conviven con nuevas figuras que ya están marcando una época. Un deporte que, desde el campo argentino, continúa proyectándose al mundo con identidad propia.












