Por Miguel Abálsamo
La “Scaloneta” parece haber bajado a la realidad de una gran parte de la dirigencia argentina —política, sindical, empresarial, etc.—, comprendiendo que se terminó una etapa de “caudillismo” para el surgimiento de conductores; la época demagógica por la realidad plena, con visión mundial, y alejarse del “populismo” para entender claramente que no es lo mismo que popular.
Argentina, en fútbol, tiene conductores modernos, populares, que saben encarnar el presente y el realismo del trabajo para suplir a la fácil demagogia.
La fiebre mundial parece tomarse temperatura en pocos días, cuando retomemos el sendero tradicional de nuestra política con aspiraciones de cara al 27.
Ahora, un concepto parece cruzar por los diferentes sectores: “No es sólo ganar una elección, hay que tener equipo para gobernar un distrito como Necochea”. Bienvenidos al reino de lo real, a salirse del marco mágico para asumir los compromisos, que para cualquiera que se postule serán muchos, más aún en los tiempos que vienen, donde algunas cosas llegaron para quedarse. Tenemos que reacomodarnos al momento y a los cambios que difícilmente vuelvan atrás.
El futuro candidato a intendente de La Libertad Avanza, actual concejal Juan Cerezuela, manifestó hace algunas horas, en un reportaje en nuestro programa “Cerrando la Mañana”, en NEC Radio 98.3 (Multimedio NQ): “Estaré donde el proyecto me necesite. Si tengo que ser candidato, lo seré, y si no, estaré en el lugar que me asignen. Eso sí, necesitamos armar equipos para gobernar en caso de ganar la elección, no se puede improvisar”.
Algo parecido, días atrás, esbozaba el dirigente del PRO Leonardo Ruggiero, quien fue más allá al afirmar: “El próximo gobierno de Necochea va a tener muy poco margen para improvisar. Deberá afrontar una gestión mucho más compleja que las anteriores, deberá avanzar en consensos, planificación y responsabilidad”.
Todo esto —que hace mucho tiempo sólo decían algunos pocos dirigentes— se horizontalizó y el efecto de comprender la realidad le va ganando al equipo de “ver qué hacemos si ganamos”. Es positivo, hemos avanzado en ese sentido.
Tres lanzados a intendente: Alberto “Beto” Esnaola (UCR), Juan Cerezuela (LLA) y, de abrirse paso a las reelecciones indefinidas de los intendentes de la provincia de Buenos Aires, previa anulación de la ley anterior de Vidal-Massa, la figura del actual intendente Arturo Rojas estará en la cancha.
Del tercero no hay sorpresas: gobierna desde 2019, dos períodos. Los anteriores comienzan a pensar un equipo de gobierno para mostrar en las áreas más importantes: Gobierno, Economía, Desarrollo Social, Turismo, Obras Públicas y delegaciones del interior, con Quequén en el centro de la escena.
No podrán presentarse en sociedad sin planes concretos, nombres y apellidos de futuros funcionarios. Hoy la gente, al menos una gran porción de votantes, no sólo compra discursos y promesas, sino respuestas: ¿cómo lo harán?, ¿con qué dinero lo harán? Y, fundamentalmente, deberán rendir cuentas ante la sociedad sobre cada tema en el que tendrán que estar asesorados. Nuestra observancia deberá estar picando como un tábano ante cada cuestión.
¿Qué significa mostrar equipo?
No sólo una lista de figuras, seguidores sempiternos del candidato —o la candidata—, sino que bajo su brazo esté en carpeta lo que haría en cada área en caso de asumir la función pública.
“La vida y el jazz suelen improvisarse como motivación de vida; en la política conviene la organización”, solía repetir Charles de Gaulle, expresidente de Francia, sintetizando en una metáfora el sentido de estar preparados y organizados.
¿Reelecciones indefinidas? Agosto, mes clave de definición
Los tiempos se acortan y los intendentes que no pueden aspirar a una nueva elección están en estado de preocupación e incertidumbre. Algunos se hacen más visibles, otros silencian voces como si no estuviesen interesados.
Lo concreto es que los que rodean nuestra región tienen aspiraciones a un nuevo período: Arturo Rojas, en Necochea; Miguel Gargaglione, en San Cayetano; o Miguel Lunghi, en Tandil, por hablar de tres importantes dirigentes de nuestra Quinta Sección Electoral. Trío que, de haber reelecciones indefinidas, se presentará nuevamente.
¿Por qué negarle, no a un intendente presentarse, sino a toda la sociedad elegirlo nuevamente o no votarlo?
Caso contrario son los gobernadores o el propio presidente de la Nación, pero en cada distrito la gente sabe quién hace las cosas bien y quiénes no merecen un nuevo mandato. No es necesaria una ley prohibitiva que proscriba a una sola persona por el solo hecho de haber sido votada por su pueblo.
Ha surgido una nueva posibilidad que parece explorarse: que cada municipio aplique su propia forma y que cada Concejo Deliberante resuelva sobre las reelecciones. Está en duda si se necesitarían los dos tercios de cada Legislativo local o mayoría simple.
El tema avanza y más de un intendente podría ponerlo en práctica o recurrir a la Suprema Corte de la provincia de Buenos Aires. Sería muy importante resolverlo antes desde el ámbito político.
Vuelve el radicalismo con listas propias
Aun con fisuras y alejamiento de dirigentes buscando el calor nacional, el radicalismo parece que volvería a su rica tradición: un 27 con listas propias, boinas blancas e historia partidaria recuperada.
Intendentes exitosos en sus gestiones, legisladores valiosos y el gran interrogante que parece no encontrar respuestas: la falta de figuras convocantes para una elección en la provincia de Buenos Aires o presidenciable.
El camino parece ir rumbo a ese destino.
La mayoría quiere respeto interno y abierta participación para definir los cargos. En los lugares donde gobiernan los intendentes radicales seguramente será más simple la unidad.
Algo parece resuelto: salvo los que saquen los pies del plato, la UCR estará con su boleta 3 en el 27, con un candidato presidencial y un candidato a gobernador bonaerense.
Aquello de “ni populista K ni derechista-liberal mileísta” ha llegado para quedarse, y los indecisos tendrán que resolver su indecisión.
La UCR, con candidatos propios en el 27.
“Se gobierna simple: con el ejemplo, con el ejemplo, con el ejemplo”, me decía un experimentado radical, café mediante, repitiendo un concepto de don Arturo Illia.












