El piloto necochense Marcos Castro, protagonista del TC Pista y del TC Pick Up, pasó por Zoom Deportivo y dejó una charla sincera, directa y cargada de ambición. Tras dos grandes actuaciones —Top 10 en Paraná y podio en Toay— reconoce que empieza a dejar atrás una larga racha adversa y vuelve a ilusionarse con cerrar el año arriba.

Castro no escondió la crudeza del proceso: “Hacía un año y medio que veníamos sin encontrar el ritmo. El auto había sido campeón con Mariano, pero a nosotros no nos salía una. Rompimos como 12 o 13 motores… es muchísimo.”
La adaptación del equipo a un Ford también fue un desafío: “Para ellos era todo nuevo. Yo ayudaba hasta donde podía, pero había mucho por aprender. Hoy estamos encontrando el rumbo.”
El cambio de motorista fue fundamental: “Lo vamos a usar en la camioneta también, viene funcionando excelente.”
Sobre el salto de un auto a una camioneta, fue claro: “La camioneta es más inestable, se cae mucho en ritmo y te mata físicamente. El TC cansa, sí… pero la Pick Up es otra cosa.”
Aun así, admite que tuvo buenas experiencias en ambas unidades que manejó: “Las dos que me tocaron funcionaron muy bien.”
En cuanto a la preparación física, describió un método simple pero constante: “Voy al gimnasio todos los días, eso me salva los brazos para el fin de semana. Pero soy vago para entrenar arriba del auto. No ando en karting seguido, no hago lo que debería hacer.”
La parte mental también jugó fuerte: “Cuando nada te sale, la cabeza te liquida. Lo trabajé mucho con psicólogo deportivo en el Mouras.”
Recordó además cómo arrancó todo en el automovilismo grande, desde un pedido de cumpleaños que terminó cambiándolo todo: “Pedí probar un Pista Mouras. Probé, salió bien y pregunté cuándo era la carrera. ‘En dos semanas’, me dijeron. Mi viejo me dijo ‘vamos a una y después vemos’… y acá estamos.”
Sobre su paso por el Azul Motorsport, no dudó: “Caí en el mejor lugar. Ramón me enseñó todo. Me retaba más que mi viejo.”
Uno de los pasajes más profundos fue cuando habló de cerrar su propio taller: “Me arrepiento toda la vida de haberlo cerrado. El amor que le poníamos al auto ahí no te lo pone nadie. Pensé que en otro equipo iba a estar mejor… y me equivoqué.”
Aun así, su antiguo grupo mecánico sigue acompañándolo carrera a carrera: “Son los mismos que duermen en la casilla conmigo.”
Sobre el TC Pista actual, describió una categoría al límite: “Hoy hay pilotos que podrían estar en el TC sin problemas. Es muy competitiva.”
La mejora reciente se debe a algo simple pero clave: “Antes perdíamos entrenamientos cambiando motores a último momento. Ahora podemos trabajar tranquilos.”
De cara a lo que viene, no lo dudó: “Voy a pedir el pase al Turismo Carretera a fin de año. Es difícil, pero hay que intentarlo.”
Si no se da: “Si sigo en el Pista, el año que viene voy con un Mustang seguro. Siempre quiero correr con Ford.”
También contó su experiencia en el GP de Brasil de Fórmula 1: “La diferencia de velocidad es una locura. Un auto a un segundo del otro está lejísimo. Max es distinto, lo que hace siempre le sale… pero hay que apoyar a Franco.”
Este fin de semana competirá nuevamente en La Plata con la TC Pick Up, donde compartirá pista con Franco De Benedictis: “Si metemos podio los dos, sería un lujo.”












