La licenciada Mariela Cabretón, psicóloga clínica y facilitadora en constelaciones familiares, visitó los estudios de NEC Radio y dejó una profunda reflexión sobre la ansiedad, los vínculos familiares y la necesidad de recuperar el equilibrio entre lo virtual y lo presencial.
“Hoy estamos hiperconectados, pero también muy desconectados”, planteó al comenzar la charla. Para Cabretón, el avance de las redes sociales y la virtualidad generó nuevas formas de comunicación, pero también debilitó el contacto físico y el encuentro cara a cara. “Un abrazo no se reemplaza con un emoji. El contacto humano sigue siendo fundamental”, sostuvo.
Ansiedad: cuándo deja de ser normal
Durante la entrevista, la profesional explicó la diferencia entre sentir ansiedad y padecer un trastorno de ansiedad. “Todos sentimos ansiedad. Es una energía que nos moviliza, nos mantiene en alerta, nos impulsa a avanzar. El problema es cuando esa ansiedad deja de estar bajo nuestro control y empieza a gobernarnos”, señaló.
Según detalló, cuando aparecen síntomas persistentes como taquicardias, pensamientos rumiantes, insomnio, agotamiento constante o dificultades en los vínculos durante varios meses, puede tratarse de un trastorno que requiere abordaje profesional. “La persona empieza a sobrevivir en ese estado sin darse cuenta de que algo no está bien, hasta que se desborda”, explicó.
Cabretón remarcó que cada caso es único y que el tratamiento puede requerir acompañamiento psicológico, psiquiátrico o ambos, dependiendo de la intensidad del cuadro.
Constelaciones familiares: mirar el origen
Además de su trabajo clínico, Cabretón es facilitadora en constelaciones familiares, un abordaje terapéutico que busca identificar dinámicas inconscientes dentro del sistema familiar.
“Muchas veces repetimos conductas o situaciones que sabemos que nos hacen mal y no entendemos por qué no podemos salir de ahí. Eso suele responder a patrones o lealtades invisibles dentro del árbol familiar”, explicó.
Las constelaciones, indicó, permiten observar esas dinámicas y generar un movimiento de integración. “No se trata solo de obtener información mental. Es un proceso que se trabaja en el encuentro mismo. Después, esa toma de conciencia acompaña otros procesos personales”, aclaró.
Para la profesional, ninguna herramienta es excluyente. “No es la constelación o la terapia tradicional. Todo puede complementarse. Somos mente, cuerpo y emoción, y el abordaje tiene que contemplar esa totalidad”, afirmó.
Vivir el presente
En un contexto social atravesado por la inmediatez y la presión constante, Cabretón destacó la importancia de recuperar el presente como ancla emocional. “Ni exceso de futuro ni exceso de pasado. Lo único que tenemos es el ahora”, expresó.
La licenciada, oriunda de Ayacucho y formada en Alemania con Bert Hellinger, padre de las constelaciones familiares, visitó Necochea para brindar un taller y adelantó que volverá próximamente con nuevos proyectos.
“Todos atravesamos conflictos y desafíos. La diferencia está en las herramientas que elegimos para transitarlos. Yo amo lo que hago y creo profundamente en acompañar procesos desde el respeto y la integración”, concluyó.












