El delegado municipal de Quequén, Mario Wilgenhoff, pasó por Cerrando la Mañana y dejó un diagnóstico amplio sobre la actualidad de la localidad: una temporada turística positiva, crecimiento privado sostenido, pero también una fuerte demanda social y limitaciones operativas en la gestión diaria.
“Fue una buena temporada en cantidad y calidad de gente. Ya no es enero, pero todavía hay movimiento y eso es importante”, señaló sobre el verano que transita sus últimos días.
Destacó el desarrollo gastronómico y el auge de los alquileres temporarios: “Quequén tiene hoy una gastronomía muy buena, muy instalada. Y en lo privado el crecimiento fue importante, sobre todo en departamentos”.

Tres realidades que conviven
Wilgenhoff planteó que Quequén vive “tres realidades muy marcadas”: el turismo, el puerto y lo social.
“En lo social siempre fue fuerte. Desde la delegación damos una mano con mercadería y en invierno con leña. Y las bolsas desaparecen porque la gente realmente las necesita”, sostuvo.
El delegado reconoció que recibe currículums “día por medio” de vecinos que buscan empleo. “La gente quiere trabajar. Tiene necesidad, pero también tiene ganas”, afirmó.
Falta de maquinaria propia
Uno de los puntos más sensibles fue la falta de herramientas propias en la delegación.
“No tenemos pala, no tenemos motoniveladora, no tenemos maquinaria vial. Tomamos el reclamo y lo gestionamos ante el Ente Vial, pero la agenda la manejan ellos”, aclaró.
Para Wilgenhoff, Quequén necesita autonomía operativa acorde a su crecimiento. “Hoy en cantidad de habitantes tiene más que Lobería o San Cayetano. Una pala no es un capricho. Con una pala podés secar calles cuando llueve y sacar lagunas frente a las casas”.
Actualmente la delegación cuenta con un camión, un tractor en reparación, dos mini tractores, desmalezadoras y entre 10 y 12 operarios en el corralón. “Con eso damos la respuesta que podemos”, resumió.
Puerto, camiones y una deuda histórica
El tránsito pesado vinculado al puerto volvió a aparecer como reclamo estructural.
“Es una deuda histórica del Estado municipal. La producción pasa por calles donde vive gente. Antes no se hablaba de contaminación ni de ambiente, hoy todo eso está instalado”, señaló.
También reconoció que la limpieza en zonas como Avenida Lobería o sectores cercanos a la descarga cerealera requiere más recursos: “No le echo la culpa a nadie. Como delegado me hago cargo y digo que necesitamos más herramientas”.
La repotenciación eléctrica, clave para el desarrollo
Uno de los anuncios más relevantes mencionados fue la obra de repotenciación de la subestación eléctrica.
Axel Kicillof anunció la ampliación de potencia que duplicará la capacidad actual.
“Hoy tenemos un transformador de 15 megavatios prácticamente al límite. Vamos a pasar a 30, y en el futuro a 60. Eso es desarrollo”, afirmó.
Y agregó: “No es solo para que no se corte la luz. Es para que las industrias que ya están puedan ampliar potencia y para que vengan nuevas. Eso es trabajo”.
Clubes y contención social
Wilgenhoff también habló desde su experiencia en el fútbol y el rol de los clubes.
“Un chico más en un club es un chico menos en la calle”, dijo sin vueltas.
Valoró el trabajo de instituciones como Ministerio, Estación Quequén, Defensores de Puerto Quequén y otros clubes barriales. “Todos hacen contención. En los lugares más humildes, el club es fundamental”.
Malestar con la política
Consultado sobre el clima social, no lo esquivó.
“La gente está molesta con la política en general. Hay crítica constructiva y hay crítica que descalifica. Pero el malestar existe”, sostuvo.
También hizo referencia a la situación económica: “El bolsillo está complicado. Eso lo vemos todos los días”.
“Siempre quiero llegar un poco más allá”
En un tramo más personal, Wilgenhoff reconoció que muchas veces siente límites en la gestión.
“A veces siento impotencia de no tener más recursos. Siempre quiero dar una respuesta y llegar un poco más allá”.
Destacó que suele recurrir a contactos personales y empresas que colaboran con donaciones para resolver necesidades puntuales.
“Quequén es una localidad compleja, con muchas aristas. Pero hay que ponerle el pecho todos los días”, concluyó.












