A pocos días de conmemorarse un nuevo 25 de Mayo, el historiador Martín Petersen, reconocido por su labor en la divulgación de la historia local y su doctorado en historia portuaria, visitó los estudios de NECRADIO, 98.3 del multimedios NQ, y, en una charla con Federico Cañadas y Nicolas Mario Tambascia, desentrañó los matices de una de las fechas fundacionales de nuestra nación, un período de ebullición y redefinición política que, según él, marcó el inicio de la identidad argentina.
“Es una fecha muy simpática, hay que decirlo, la verdad que es una de las más gratas que tiene la historia popular argentina”, comenzó Petersen, destacando la importancia de la Revolución de Mayo como una de las dos fechas fundacionales de la República Argentina, junto con el 9 de julio de 1816, día de la Declaración de la Independencia.
Petersen enfatizó que el concepto de “nación” tal como lo conocemos hoy no existía en 1810, pero que se expresa hoy, este concepto de nación, “Lo primero que sucede cuando juega Argentina en un mundial, esto que aparece el favor por la bandera, por el himno, etcétera, etcétera, que de hecho se transmite gracias a la globalización y a la tecnología a principios del siglo XXI al resto del mundo”, explicó, aludiendo a cómo la enseñanza de la historia cívica en Argentina, impulsada por figuras como Sarmiento a fines del siglo XIX, fue fundamental para la conformación de este concepto nacional.
El historiador nos adentró en el contexto del Virreinato del Río de la Plata, gobernado desde una Buenos Aires de unos 40.000 habitantes, una “capital si se quiere un tanto marginal con respecto a lo que es el Imperio Español”. La existencia de un monopolio comercial, que obligaba a los comerciantes de Buenos Aires a negociar exclusivamente con España, generó prácticas “no santas” como la piratería y el contrabando con ingleses, lo que a su vez propició un crecimiento económico local y el surgimiento de una clase criolla con aspiraciones de mayor protagonismo político.

La caída de la Junta de Sevilla y la “máscara de Fernando”
Los acontecimientos europeos, especialmente la Revolución Francesa y la posterior invasión napoleónica a España en 1808 que llevó al apresamiento de Fernando VII, fueron el catalizador de los sucesos de Mayo. La noticia de la caída de la Junta de Sevilla en 1810 generó un vacío de poder que impulsó a figuras como Saavedra, Castelli y Moreno a pensar en la “retroversión de la soberanía”.
Este concepto, explicó Petersen, implicaba que la soberanía, originalmente en manos del rey, volvía al pueblo ante la ausencia del monarca. En Buenos Aires, la interpretación fue que esa soberanía debía recaer en el Cabildo, generando una fuerte interna entre un sector pro-monárquico y otro pro-criollo. Curiosamente, la mayoría de los actores en 1810, con la excepción de Moreno, aún esperaban el regreso de Fernando VII.
“Lo que prevalece en Buenos Aires, en mayo de 1810, es que existe la fuerte posibilidad de que Napoleón pierda y que Fernando regrese a la corona y que finalmente todo vuelva a ser como antes de mayo de 1810”, señaló, desmitificando la idea de una ruptura total e inmediata con la monarquía. La formación de la Primera Junta de Gobierno, incluso con la presencia de Cisneros al principio, se dio bajo la “máscara de Fernando”, una estrategia para “garantizar que acá hacemos las cosas bien” mientras se esperaba el devenir de los acontecimientos en España.
El protagonismo criollo y el legado de la Revolución
El giro decisivo se produjo el 25 de Mayo, cuando un sector criollo, empoderado tras las Invasiones Inglesas y la militarización de la política, logró imponer su propuesta de un gobierno propio. Petersen destacó el rol de figuras como French y Beruti, quienes “van al frente a combatir al sector español, los que ponen el cuerpo para decirlo de alguna forma”. Este proceso de militarización, impulsado por Liniers, dio a los criollos la fuerza necesaria para establecer el Primer Gobierno Patrio, con Saavedra y Moreno a la cabeza, representando intereses “en apariencia contrapuestos, pero en común con respecto a la salida de la monarquía dentro del gobierno del territorio”.
La importancia de la Revolución de Mayo para Latinoamérica radica es que “es lo que queda después del proceso revolucionario es trasladar este modelo de hacer política al resto del Virreinato”, lo que derivó en las guerras de independencia.
El historiador hizo hincapié en la mirada de Bartolomé Mitre, cuya interpretación de la Revolución de Mayo ha sido determinante en la construcción de la identidad nacional a través de la historia. Hoy, la historiografía académica busca comprender el período desde otras perspectivas, como la económica. “Entender que ahí había un elemento económico y protagónico que tiene que ver con los comerciantes, españoles y criollos que estaban en Buenos Aires, que gradualmente a partir de la Revolución y de la apertura, porque la Revolución de Mayo también implica la apertura económica y la formalización de una práctica que ya existía, el comercio con los ingleses”, explicó.
Al resumir la conmemoración, Martín Petersen fue contundente: “Conmemoramos, y esto hay un consenso generalizado, el origen de la patria, digamos, el concepto de la patria, el concepto de la unidad, el concepto de, a pesar de que vinimos todos de distintos lugares, todos formamos parte de lo mismo, o buscamos, o pretendemos un futuro en común, digamos, esto de pensarnos como un territorio en común, con la forma de gobierno en común, que a pesar de los desacuerdos tratamos de establecer, (…) por primera vez el concepto de patria aparece asociado a este territorio”, cerró.












