En diálogo con Esta Mañana, Matías Ale se tomó un momento para hablar de su presente artístico, de la vida y de su vínculo con Necochea, una ciudad que recordó con cariño y a la que definió como un lugar al que siempre le gustó volver. Desde Mar del Plata, donde transita una intensa temporada teatral, el actor dejó reflexiones sinceras, lejos del personaje mediático, mostrando el costado más humano de su historia.
Actualmente instalado en La Feliz, Alé es productor y protagonista de dos obras en cartel, Función Imposible y Amor, ambas en el Teatro Olympia, con funciones diarias y muy buena respuesta del público. Entre mudanzas, ensayos y funciones, contó que vive días de mucho movimiento, pero con la satisfacción de estar haciendo lo que ama y apostando fuerte al teatro en una temporada exigente.
Más allá del trabajo, la charla derivó hacia aspectos personales profundos. Matías habló sin esquivar temas sobre los golpes que le dio la vida, la pérdida de su padre a muy temprana edad, los problemas de salud que atravesó y la importancia de haber podido salir adelante. Con palabras simples, remarcó el valor de ser agradecido por lo cotidiano, de entender que no todo es éxito ni exposición y que muchas veces las experiencias difíciles sirven para ayudar a otros.
En ese recorrido íntimo también destacó su presente amoroso junto a Martina Vignolo, con quien se casó recientemente. Contó que vive un momento de plenitud, disfrutando de las pequeñas cosas y con una mirada mucho más tranquila sobre la vida. “Menos es más”, repitió, convencido de que el verdadero bienestar pasa por lo simple y lo compartido.
Antes de despedirse, Ale volvió a poner el foco en Necochea, recordó sus visitas, el teatro, los desfiles y especialmente sus playas, a las que definió como únicas por su extensión y belleza. “Tengo un recuerdo muy lindo de la ciudad y de su gente”, afirmó, enviando un saludo especial a los necochenses y dejando abierta la puerta para un próximo reencuentro.












