La eliminación del programa nacional de asistencia “Volver al Trabajo” comienza a sentirse con fuerza en Necochea, donde miles de familias dejarán de percibir un ingreso que, aunque bajo, cumplía un rol clave en la economía cotidiana y en la dinámica social de los barrios.
Según explicó Patricia “Aranda, integrante de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), en la ciudad eran alrededor de 3.200 las personas que percibían este ingreso mensual de 78 mil pesos. Ese dinero, lejos de quedar inmovilizado, se volcaba directamente al consumo local: alimentos, garrafas, servicios básicos y gastos esenciales.
El impacto económico es directo. La suma total representa cerca de 250 millones de pesos mensuales que dejarán de circular en la ciudad, una cifra significativa para una comunidad del tamaño de Necochea. Comercios de cercanía, servicios y hasta el pago de facturas podrían verse afectados por esta caída en el consumo.
El programa, que tenía origen en la ley de emergencia social y exigía una contraprestación laboral, había sido transformado y luego congelado en su monto desde fines de 2023. A pesar de la pérdida de poder adquisitivo por la inflación, los beneficiarios continuaron desarrollando tareas comunitarias en comedores, cooperativas, ferias y obras barriales.
Desde el sector advierten que la eliminación del ingreso no viene acompañada de un plan concreto de inserción laboral. Si bien desde Nación se plantea una reconversión hacia capacitaciones, desde las organizaciones sociales señalan que el principal problema es la falta de empleo real que pueda absorber a miles de personas en una ciudad con un mercado laboral limitado.
La situación también genera preocupación en el entramado social. Muchas de las tareas que sostenían estos trabajadores estaban vinculadas a la contención comunitaria, especialmente en comedores y espacios barriales que hoy dependen de recursos cada vez más escasos.
A esto se suma el impacto en otras áreas sensibles. La salida de programas como Remediar, que garantizaba medicamentos básicos, y la presión creciente sobre el sistema de salud pública profundizan un escenario complejo, especialmente para los sectores más vulnerables.
En paralelo, desde la Mesa Social local —integrada por el municipio, concejales y organizaciones— buscan alternativas para amortiguar el impacto. Entre ellas, capacitaciones en barrios y la creación de ferias itinerantes para generar ingresos, aunque reconocen que las herramientas disponibles son limitadas frente a la magnitud del problema.
El recorte no solo implica la pérdida de un ingreso, sino también una retracción en la economía local y un debilitamiento de las redes comunitarias que durante años sostuvieron gran parte de la asistencia social en los barrios.












