La secretaria de Organización de UATRE aseguró que el gremio detecta más precarización, informalidad y situaciones de extrema vulnerabilidad en distintos puntos del país. Señaló que más del 70% del trabajo rural sería informal, cuestionó los efectos de la reforma laboral y reveló que en el distrito de Necochea la seccional comprende a más de 2.500 trabajadores. También destacó el trabajo realizado desde la representación sindical en Puerto Quequén y dejó definiciones sobre la construcción política local.
En diálogo con el periodista Miguel Abálsamo, en NEC Radio 98.3 del Multimedio NQ, la dirigente política y sindical Natalia Sánchez Jáuregui, secretaria de Organización de UATRE, trazó un preocupante panorama sobre la realidad de los trabajadores rurales y cuestionó los cambios introducidos por la reforma laboral. Según explicó, el sindicato viene recorriendo todo el país para capacitar a sus dirigentes frente al nuevo escenario y fortalecer las inspecciones ante situaciones de informalidad, explotación y vulneración de derechos. “Nunca imaginamos un contexto así”, reconoció.
“Más del 70% de trabajo informal”
Sánchez Jáuregui señaló que una de las principales preocupaciones de UATRE pasa por el nivel de informalidad existente en la actividad rural.
“Nuestro secretario general José Voytenco habla de más del 70% de trabajo informal”, afirmó.
La dirigente aseguró que también comenzaron a encontrar trabajadores registrados como monotributistas y situaciones que calificó como de “extrema vulnerabilidad” y “explotación laboral”.
Como ejemplo, relató un caso recientemente informado desde Catamarca.
“Hay trabajadores viviendo abajo de una carpa hecha de nylon, de bolsas, con un pedazo de carne colgada de un árbol, sin agua, sin baño”, describió.
Y advirtió que las irregularidades no se limitan a provincias alejadas: “También estamos encontrando trabajo infantil, trabajo adolescente en la provincia de Buenos Aires y en muchas provincias”.
Las dificultades para llegar hasta los campos
Sánchez Jáuregui explicó que la fiscalización del trabajo rural presenta características particulares porque el sindicato no puede ingresar por sí mismo a cualquier establecimiento.
UATRE necesita hacerlo junto al Ministerio de Trabajo o mediante inspectores de RENATRE que cuentan con facultades legales para ingresar.
A eso se suma, señaló, el temor de algunos trabajadores a denunciar irregularidades por miedo a perder su fuente laboral.
Frente a esa situación, el gremio desarrolló canales para realizar denuncias de manera anónima mediante su página web y teléfonos habilitados, además de un sistema de seguimiento con delegados.
“Hemos triplicado o cuadruplicado la cantidad de inspecciones que se están haciendo”, aseguró.
Más de 2.500 trabajadores en el distrito de Necochea
La secretaria de Organización puso especial atención sobre la situación local.
Según explicó, en Necochea existe actualmente un delegado normalizador y la seccional comprende a más de 2.500 trabajadores en todo el distrito.
“Era toda una zona donde nunca se había llegado al campo y se está trabajando muy fuertemente”, aseguró.
Sánchez Jáuregui diferenció ese universo de la denominada bolsa de trabajo, que, según detalló, reúne aproximadamente a 200 trabajadores.
El objetivo, señaló, es aumentar la presencia territorial para comprobar que los empleados estén correctamente registrados y desarrollen sus tareas en condiciones adecuadas.
La reforma laboral y los trabajadores discontinuos
Uno de los puntos que más preocupa al sindicato es la situación de los trabajadores permanentes discontinuos.
Sánchez Jáuregui aseguró que con los cambios legislativos se eliminó la obligatoriedad de convocarlos a través de la bolsa de trabajo y explicó que UATRE realizó una presentación judicial cuya resolución todavía aguarda.
“Si no lo llaman la próxima temporada, van a perder toda la antigüedad que tenían con esa empresa”, advirtió.
Según señaló, existen trabajadores con 20 o 30 años de antigüedad que podrían verse afectados.
Además, sostuvo que la categoría de permanente discontinuo fue reemplazada por una identificación como trabajador temporario.
“Queremos que tengan agua potable y un baño”
La dirigente explicó que cuando se detectan irregularidades, el objetivo inicial del sindicato no es sancionar al empleador, sino lograr la regularización.
“¿Qué nos importa a nosotros? Que el trabajador esté registrado, que tenga todos los derechos y unas condiciones de vivienda dignas”, manifestó.
Y aclaró qué entiende por condiciones mínimas: “Que tenga agua potable, que tenga un baño”.
Si durante una inspección se comprueba falta de registración, diferencias salariales o ausencia de ropa de trabajo, primero se solicita al empleador que regularice la situación.
Cuando eso no ocurre, explicó, se avanza con audiencias y los mecanismos administrativos correspondientes.
El conflicto con Granja Tres Arroyos y 7.000 puestos de trabajo
Sánchez Jáuregui también se refirió al conflicto que UATRE mantiene con el grupo avícola Granja Tres Arroyos.
Según explicó, el sindicato lleva más de un año monitoreando dificultades en el pago de salarios.
“Se empezó en tres cuotas y terminaron este último tiempo en diez”, afirmó.
La dirigente sostuvo que existen deudas salariales que colocaron a numerosos trabajadores en una situación económica límite, con familias endeudadas y dificultades incluso para afrontar sus viviendas.
El impacto, advirtió, excede a los propios empleados.
“Son 7.000 puestos de trabajo de forma directa; indirectos, muchísimos más”, señaló.
Para Sánchez Jáuregui, el problema adquiere todavía mayor gravedad porque algunas plantas funcionan en pequeñas comunidades cuya economía depende fuertemente de esos establecimientos.
“Es uno de los momentos más difíciles”
Consultada sobre la situación histórica del trabajador rural, Sánchez Jáuregui ubicó al presente entre las etapas más complejas para el sector.
“Para mí, en cuanto a los trabajadores, sí”, respondió cuando Abálsamo le preguntó si era uno de los momentos más difíciles desde las grandes conquistas laborales alcanzadas décadas atrás.
La dirigente, que recordó su paso por la juventud sindical de UATRE durante la etapa de Gerónimo “Momo” Venegas, aseguró que nunca imaginó tener que afrontar un escenario semejante desde su actual responsabilidad nacional.
También advirtió que la extensión del período de prueba y los cambios sobre modalidades temporarias profundizan la incertidumbre.
“Tenemos que recuperar la conciencia de clase del trabajador”
Para Sánchez Jáuregui, el desafío no pasa únicamente por la legislación.
“Tenemos que volver a recuperar la conciencia de clase del trabajador”, afirmó.
Consideró que los empleados deben recuperar la idea del sindicato como herramienta colectiva y destacó que la actual conducción busca que los trabajadores participen directamente de asambleas, audiencias y negociaciones.
Al mismo tiempo, marcó una fuerte postura respecto de las prácticas internas que UATRE busca erradicar.
“No va más el patoterismo”, afirmó.
Sánchez Jáuregui sostuvo que existe una decisión de transparentar el funcionamiento del gremio y combatir tanto posibles irregularidades económicas como situaciones en las que dirigentes prioricen intereses personales sobre la defensa de los afiliados.
Una UATRE “federal”
La dirigente destacó además el proceso de expansión territorial que lleva adelante el sindicato.
Explicó que se están adquiriendo sedes propias en distintas provincias y que ya se compraron más de 22 delegaciones.
También mencionó inversiones para recuperar hoteles, campings y otra infraestructura sindical.
El objetivo, explicó, es avanzar hacia una UATRE verdaderamente federal y superar una estructura que históricamente estuvo muy concentrada en la provincia de Buenos Aires.
La presencia sindical en la conducción de Puerto Quequén
Hacia el final de la entrevista, Sánchez Jáuregui incorporó una definición política vinculada directamente con Necochea y Quequén.
Destacó el trabajo que actualmente llevan adelante representantes provenientes del sindicalismo en la conducción del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén.
La dirigente afirmó haber recibido numerosos mensajes de reconocimiento por las obras realizadas y mencionó especialmente las mejoras observadas sobre la avenida Almirante Brown.
“Que dos compañeros que vienen de los gremios hayan llevado en consenso a todos los sectores y hayan podido realizar y transformar tantas cosas en tan poquito tiempo, para nosotros nos llena de orgullo”, expresó.
“Estamos cansados de que digiten”
Sánchez Jáuregui también dejó una señal de cara a la construcción política local.
Recordó que en la última elección su sector decidió acompañar al peronismo, aunque sin participar directamente de la conformación electoral.
“Estamos cansados de que digiten, de que vayan y cuenten en La Plata cosas que no son, y eso le termina haciendo daño a la comunidad”, cuestionó.
La dirigente aseguró que continuará trabajando junto a otros referentes y mencionó a la doctora Natalia Steffen, además de comerciantes, empresarios y vecinos que pretenden construir otra forma de hacer política.
“El tiempo va a hablar por sí solo. Nosotros vamos a seguir construyendo”, anticipó.
“Los habitantes de la ruralidad tienen que tener los mismos derechos”
Antes de cerrar, Sánchez Jáuregui pidió avanzar en la implementación del SOS Rural en la provincia de Buenos Aires.
Según explicó, la herramienta permitiría fortalecer la asistencia sanitaria, las emergencias y la seguridad en zonas rurales.
Su última definición sintetizó el eje de la entrevista:
“Los habitantes de la ruralidad tienen que tener los mismos derechos de los que viven en la ciudad”.












