En diálogo con Cerrando la Mañana, Natalia Sánchez Jauregui trazó un diagnóstico crudo sobre la situación laboral y social que atraviesa el país y la región, marcada por despidos, cierres de empresas, paritarias con topes bajos y una pérdida sostenida del poder adquisitivo de los trabajadores. Desde su rol gremial en la UATRE, advirtió sobre el avance de la informalidad, la precarización y la persistencia de prácticas graves como el trabajo infantil y la explotación laboral, incluso en la provincia de Buenos Aires, donde las inspecciones siguen revelando escenarios “que parecen de otro siglo”.

La dirigente cuestionó con firmeza la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional, al considerar que pone en riesgo derechos históricos en un contexto de desempleo creciente y salarios deteriorados. Señaló que extender períodos de prueba, debilitar organismos de negociación y reducir la intervención del Estado dejaría a los trabajadores rurales en una situación de mayor vulnerabilidad. En ese marco, sostuvo que el movimiento sindical está dispuesto a dar las discusiones políticas, gremiales y judiciales necesarias para evitar retrocesos, al tiempo que reclamó mayor compromiso de los gobiernos locales frente a situaciones de explotación dentro de sus propios distritos.
En clave local, Sánchez Jauregui volvió a poner el foco en el estancamiento de Necochea, contrastándolo con el crecimiento de otras ciudades bonaerenses. Remarcó la necesidad de un proyecto de desarrollo integral que incluya infraestructura, rutas, puerto y, especialmente, la creación de una universidad pública que permita generar oportunidades para los jóvenes y fortalecer el entramado productivo. “Necochea tiene recursos, territorio y potencial; lo que falta es una construcción colectiva, con unidad real, definiciones claras y un proyecto que convoque al Estado, al sector privado y a la comunidad”, afirmó, llamando a dejar de lado los personalismos para pensar el futuro de la ciudad.












