El referente del vóley argentino volvió a ser protagonista del Open Neco, no solo por la organización de uno de los torneos juveniles más importantes de la ciudad, sino también por el reconocimiento que recibe de quienes llegan desde distintos puntos del país. Una escena durante la competencia reflejó el cariño y la admiración que despierta su trayectoria.
Pablo Meana está acostumbrado a recorrer las canchas, observar partidos y estar pendiente de cada detalle del Open Neco, el torneo de vóley que ya se convirtió en una cita destacada del calendario deportivo juvenil. Sin embargo, durante la 13ª edición del certamen, una escena volvió a poner en evidencia que su figura trasciende la organización y el deporte: también es un ídolo para muchos de los chicos que llegan a Necochea.
Durante una de las jornadas de competencia, mientras se desarrollaban los partidos en las distintas sedes, Meana recorría las canchas junto a integrantes de la organización. En medio de ese trajín, una jugadora se acercó con una bandera para pedirle un autógrafo. La imagen sorprendió a quienes estaban transmitiendo uno de los encuentros y sirvió para recordar el lugar que ocupa el exjugador en la historia del vóley argentino.
“Uno lo ve pasar, lo saluda y dice: ‘Es Pablo, el que vive a la vuelta de mi casa’. Pero muchas veces no dimensionamos lo que significa para el vóley argentino y para el deporte de Necochea”, fue la reflexión que surgió durante la entrevista en Zoom El Deportivo.
Y es que, mientras para muchos vecinos Meana es alguien cercano, para quienes llegan desde otras ciudades es una figura reconocida por su trayectoria deportiva. Incluso hay quienes conocen Necochea a través de sus deportistas más destacados, entre ellos el propio Meana.

Un torneo que va mucho más allá de la competencia
El Open Neco volvió a reunir a cientos de jóvenes en las categorías Sub-14, Sub-16 y Sub-18, con partidos durante cuatro jornadas y una organización que busca ofrecer una experiencia integral a las delegaciones.
En la entrevista, Meana explicó que el torneo se diferencia de otros abiertos del país por los servicios que brinda: alojamiento en hoteles, comidas completas, traslados entre los hospedajes y las canchas, indumentaria para los participantes y distintas propuestas durante el cierre del evento.
Además, este año se sumó la entrega de un libro como obsequio para los jugadores y un sorteo con un viaje a Brasil, gracias al acompañamiento de una empresa de turismo.
“Tratamos de poner el mejor servicio y el mayor profesionalismo de nuestra parte para que todos se vayan contentos”, señaló el organizador, satisfecho con el desarrollo de una nueva edición.
La propuesta tiene un componente especial para los chicos, que no solamente compiten, sino que también comparten varios días con deportistas de otras ciudades, hacen amistades y viven una experiencia que muchos describen como una especie de viaje de egresados, pero ligado a su pasión por el vóley.
El reconocimiento que llega desde afuera
Uno de los aspectos que más valoró Meana fue la presencia de delegaciones que regresan año tras año y de otras que participaron por primera vez y quedaron encantadas con la ciudad y el torneo.
Entre ellas se destacó el equipo peruano, que volvió a participar y cuyos planteles femeninos se consagraron campeones en las categorías Sub-14 y Sub-16.
El organizador también expresó su deseo de seguir ampliando la convocatoria y generar vínculos con equipos de otros países, como Brasil y Chile, con la mirada puesta en la próxima edición.
Aunque este año la cantidad de equipos fue menor que en otras oportunidades, debido al contexto económico y a la coincidencia con otros torneos, Meana remarcó que el objetivo sigue siendo ofrecer una competencia de calidad y lograr que las delegaciones quieran regresar.
El desafío de seguir haciendo crecer a Necochea
Más allá del vóley, Meana adelantó que trabaja en nuevos proyectos deportivos para la ciudad. Open Neco está registrado como marca y la intención es aprovechar esa estructura para organizar otros eventos masivos, incluso de disciplinas diferentes.
Para ello, considera que Necochea cuenta con condiciones favorables, como su infraestructura deportiva, la oferta hotelera y su entorno natural. No obstante, también señaló las dificultades que implica sostener este tipo de iniciativas sin un respaldo económico suficiente de empresas o del Estado.
Por eso, destacó el compromiso del equipo de trabajo y de todas las personas que participan en la organización, desde los árbitros y los choferes hasta los hoteleros y quienes colaboran en las distintas sedes.
La 13ª edición dejó nuevas experiencias, equipos que prometieron volver y el desafío de preparar un torneo todavía mejor para el próximo año.
Pero también dejó aquella imagen de Pablo Meana firmando una bandera en medio de la actividad. Una escena sencilla que resume una realidad: en Necochea, muchos lo conocen de toda la vida; para otros, es una figura del vóley argentino a la que vale la pena pedirle un autógrafo.
Y quizás allí esté una de las claves del Open Neco: un torneo que, además de convocar deporte de alto nivel, lleva el sello de un necochense que sigue trabajando para que su ciudad sea protagonista.












