Crece la preocupación en Necochea ante la posibilidad de cierre del Hogar Raimondi, una institución histórica, que alberga a residentes de la ciudad y también de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La situación genera angustia no solo entre los residentes y sus familias, sino también entre los 134 trabajadores que se desempeñan en el lugar.

En diálogo con Esta Mañana, Fernando Banchero, jefe administrativo del hogar, explicó que la alarma se encendió tras detectarse en el sistema una licitación para alojar a 701 residentes, lo que implicaría el traslado de las personas actualmente alojadas en Necochea hacia la Ciudad de Buenos Aires. “Eso, en los hechos, significaría el vaciamiento del hogar”, advirtió.
Según detalló, el problema no es nuevo. Desde hace tiempo el Hogar Raimondi sufre falta de ingresos, ausencia de nuevos residentes y carencias materiales, lo que afecta directamente su funcionamiento. “No tenemos ingresos, no tenemos vehículos, no tenemos recursos básicos. Si no hay residentes, no hay trabajo”, resumió Banchero, quien lleva más de 30 años trabajando en la institución.
El posible cierre pondría en riesgo el sustento de más de 130 familias, muchas de ellas jóvenes con toda su vida laboral por delante. “Somos personal capacitado, con formación permanente para la atención de los residentes. No es gente improvisada”, remarcó, al señalar que la incertidumbre laboral es hoy uno de los mayores temores.
Banchero también aclaró que, si bien existe una buena relación con el municipio de Necochea, las decisiones que hoy generan preocupación provienen desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por lo que reclamó la necesidad de diálogo y gestiones políticas para encontrar una salida que preserve la institución y los puestos de trabajo.
Otro punto que genera alarma es el impacto urbano y social que tendría el cierre. El Hogar Raimondi ocupa un edificio de grandes dimensiones y alto valor simbólico para la ciudad. “Un edificio así, sin gente y sin mantenimiento, se convierte en una ruina”, alertó el jefe administrativo, quien reconoció que se trata de una construcción antigua que requiere obras constantes para mantenerse en condiciones.
Ante este escenario, los trabajadores comenzaron a organizarse y no descartan un plan de lucha para visibilizar la situación y defender la continuidad del hogar. “Necesitamos que se nos escuche y que se entienda lo que esto significa para Necochea”, expresó Banchero, al tiempo que agradeció el acompañamiento de la comunidad y los medios locales.
La situación del Hogar Raimondi abre un interrogante profundo sobre el futuro de una institución clave en la contención social y laboral de la ciudad, y mantiene en vilo a decenas de familias que hoy esperan una respuesta concreta.












