En diálogo con “Esta Mañana”, por NEC Radio 98.3 del Multimedio NQ, Liliana Figueroa y Flavio Ibargüen, representantes gremiales de los profesionales de la salud, analizaron la situación que atraviesan los trabajadores del sistema público y plantearon como eje de la nueva conducción recuperar el diálogo, escuchar a los afiliados y acompañarlos frente a los conflictos laborales.
Figueroa asumió como secretaria general, mientras que Ibargüen ocupa la Secretaría Gremial dentro de una organización que nuclea a profesionales de diferentes especialidades y disciplinas.
“Es una composición muy heterogénea. Hay médicos, obstetras, trabajadores sociales, psicólogos, enfermeros profesionales y muchas otras áreas”, explicó Ibargüen.
“Atender y cuidar a una persona está muy mal pago”
Uno de los principales reclamos tiene que ver con los ingresos.
Ibargüen sostuvo que existe una problemática salarial histórica dentro del sistema sanitario, pero aseguró que actualmente adquiere una gravedad mayor.
“Cuidar a una persona y atender a un paciente está muy mal pago”, expresó.
A la cuestión salarial se suma la dificultad para incorporar y retener profesionales capacitados dentro del sistema público.
“Cada vez somos menos. Es difícil conseguir profesionales formados, que estudiaron durante muchos años y que quieran permanecer trabajando en el sistema público”, advirtió.
La problemática, aclaró, no afecta únicamente a los médicos, sino que también alcanza a enfermería, psicología, trabajo social, obstetricia y otras disciplinas.
El multiempleo como realidad cotidiana
La situación económica obliga a muchos profesionales a sostener más de un trabajo.
“Prácticamente todos tenemos multiempleo”, describió Ibargüen.
En algunas áreas, además, las posibilidades de obtener ingresos por fuera del sector estatal son mucho menores.
Como ejemplo mencionó a los trabajadores sociales, cuya inserción laboral suele estar directamente vinculada con organismos públicos.
Para los representantes gremiales, esa situación profundiza el desgaste cotidiano.
Agotamiento y desmotivación
Figueroa puso especialmente el foco en el impacto humano de las condiciones laborales.
“La salud es una profesión en la que uno tiene que tener pasión. Para nosotros termina siendo prácticamente un estilo de vida”, sostuvo.
Sin embargo, advirtió que esa vocación encuentra límites cuando existen dificultades permanentes y falta de respuestas.
“Llega un momento en el que uno se encuentra con puertas cerradas y se agota. Aparece el cansancio y hasta la desmotivación”, señaló.
Ese desgaste no termina cuando finaliza el horario de trabajo.
“También se resienten nuestras familias, porque son testigos del esfuerzo que hacemos”, agregó.
Más pacientes llegan al sistema público
Otro de los grandes desafíos es el crecimiento de la demanda.
Los representantes señalaron que cada vez más personas dejan de pagar prepagas o pierden su cobertura de obra social y terminan recurriendo al sistema público.
“Las prepagas aumentaron mucho y hay gente que directamente dice: ‘No puedo pagar más, voy al sistema público’”, explicó Ibargüen.
También se suman aquellas personas que pierden su empleo y, con él, su obra social.
El resultado es una presión creciente sobre hospitales y Centros de Atención Primaria de la Salud.
“Todo termina en un cuello de botella en la salud pública”, advirtió.
Los sectores medios también llegan a los CAPS
Según explicaron, durante años los centros de salud estuvieron asociados principalmente con sectores de menores ingresos.
Esa realidad comenzó a modificarse.
“Hoy sigue viniendo esa población, pero también llegan sectores medios que ya no pueden pagar una prepaga o un bono diferencial en una clínica o un consultorio”, señaló Ibargüen.
También concurren personas que buscan empleo y necesitan certificados médicos, trabajadores que requieren controles periódicos y familias que, aun teniendo ingresos, ya no pueden afrontar una consulta privada.
“Todo termina recayendo en los CAPS y en el hospital”, remarcaron.
Necochea también recibe pacientes de la región
La condición de Necochea como ciudad cabecera agrega otro elemento a la demanda sanitaria.
El sistema recibe pacientes provenientes de localidades vecinas y del interior, lo que incrementa la cantidad de consultas y complejiza el otorgamiento de turnos.
A esto se suma una dificultad que se repite en buena parte del interior del país: lograr que determinados especialistas decidan radicarse en ciudades más pequeñas.
“Es complicado conseguir un profesional que quiera quedarse en una ciudad del interior cuando no tiene una buena retribución y además encuentra más dificultades para capacitarse”, explicó Ibargüen.
Problemas médicos que también son sociales
Figueroa destacó que el trabajo cotidiano obliga a los profesionales a enfrentar situaciones que muchas veces exceden estrictamente lo sanitario.
“Nosotros somos también una caja de resonancia de los problemas de la gente”, sostuvo.
La preocupación puede continuar incluso después de que un paciente abandona el consultorio.
“Uno da de alta a una persona sabiendo que probablemente va a tener dificultades para comprar la medicación, para seguir un tratamiento o incluso para hacer la dieta que necesita”, explicó.
En algunos casos, agregó, determinadas patologías podrían mejorar mediante cambios en la alimentación o medidas no farmacológicas, pero las propias condiciones económicas del paciente hacen imposible cumplir esas indicaciones.
“Uno termina pensando cómo resolver situaciones que muchas veces no son médicas, sino sociales”, sostuvo.
“Diálogo” como eje de la nueva conducción
La flamante conducción gremial aseguró que su principal objetivo será recuperar y fortalecer los canales de diálogo.
“Queremos escuchar a los trabajadores, acompañarlos y hacer llegar sus reclamos”, explicó Figueroa.
La intención es funcionar también como intermediarios entre las necesidades de los profesionales y las posibilidades del Estado municipal.
“Nuestra tarea es mediar entre las necesidades que puede tener un gobierno municipal y los derechos y necesidades de los trabajadores de la salud”, agregó Ibargüen.
Figueroa resumió el espíritu de la nueva etapa en una sola palabra:
“Diálogo. Creo que esa va a ser la palabra de esta gestión”.
El desafío, remarcaron, será encontrar respuestas en un sistema que recibe cada vez más pacientes mientras enfrenta falta de profesionales, salarios insuficientes y un creciente desgaste de quienes sostienen diariamente la salud pública.












