Con una fuerte convocatoria en las parroquias locales, comenzó la Semana Santa en Necochea y Quequén, un tiempo que invita a la reflexión, al encuentro y a frenar el ritmo cotidiano para mirar hacia adentro.
Sin embargo, este año tendrá una ausencia significativa: no se realizará la tradicional representación de la Pasión de Cristo en Quequén, un evento con más de tres décadas de historia que convocaba a cientos de vecinos.
Un tiempo para “frenar” y reencontrarse
El padre Pablo Bosisio, párroco de Santa María del Carmen, destacó la importancia de este período litúrgico como una oportunidad para volver a lo esencial.
La Semana Santa, explicó, invita a acercarse a Dios, abrir el corazón y reflexionar sobre la propia vida en medio de un mundo acelerado, donde muchas veces se pierde el contacto humano.
En ese sentido, remarcó la necesidad de recuperar espacios de encuentro, diálogo y comunidad, algo que —según señaló— hoy resulta cada vez más necesario.
Actividades en las parroquias
Durante toda la semana habrá celebraciones y propuestas abiertas a la comunidad:
- Misas diarias a las 19 horas
- Jueves Santo: celebración de la Última Cena
- Viernes Santo: conmemoración de la muerte de Jesús
- Sábado: vigilia pascual por la noche
Además, se realizará un Vía Crucis alrededor de la Plaza Dardo Rocha, el viernes a las 16:30, como alternativa comunitaria ante la suspensión de la tradicional puesta en escena en Quequén.
La Pasión de Cristo, suspendida
Uno de los puntos que más llamó la atención este año es la suspensión de la representación de la Pasión de Cristo, organizada históricamente por la parroquia de La Merced en Quequén.
Se trata de un evento muy esperado por la comunidad, que combinaba fe, arte y participación popular.
Desde la Iglesia señalaron que la intención es retomar esta tradición el próximo año, con una mejor organización y planificación.
Una Iglesia que busca estar cerca
Más allá de lo religioso, el mensaje también apunta a lo social.
Desde la parroquia remarcaron la necesidad de acompañar a quienes atraviesan momentos difíciles, pero también de generar espacios de encuentro para toda la comunidad.
En un contexto donde predominan el estrés, la desconexión y los conflictos cotidianos, la propuesta es volver a lo simple: escucharse, compartir y reconstruir vínculos.
Una invitación abierta
La Semana Santa, en definitiva, se presenta como una pausa necesaria en medio de la rutina.
Una oportunidad para detenerse, reflexionar y volver a conectar, no solo con la fe, sino también con los otros.
Y aunque este año falte una de sus tradiciones más convocantes, la comunidad sigue encontrando caminos para vivir este tiempo con sentido y participación.












