El responsable del área de Tránsito del municipio, Sergio Nicolas, habló con firmeza sobre la situación vial en Necochea luego de los dos episodios que se viralizaron el último fin de semana, entre ellos el choque múltiple en Avenida 2 protagonizado por un conductor que circulaba a altísima velocidad y dio positivo en alcoholemia.
“Lo que vimos este fin de semana es exactamente lo que venimos advirtiendo hace meses. Nadie respeta la derecha, nadie respeta un semáforo, nadie respeta las velocidades”, afirmó. Para el funcionario, el problema principal no es la falta de infraestructura ni de controles: “Es falta de educación, de responsabilidad y de amor propio”.
Frente a la discusión sobre si hay o no presencia de inspectores, Sergio fue contundente: “Control hay, pero no alcanza cuando la gente no respeta. No se puede poner un inspector en cada esquina, tampoco es la solución incorporar cincuenta más”. Explicó que muchas veces el personal debe evaluar si perseguir a un motociclista sin casco no representa un riesgo mayor, porque “las motos actuales son mucho más rápidas y se terminan provocando accidentes peores por intentar detenerlos”.
Sobre el choque en la Avenida 2, Sergio confirmó que el conductor circulaba a una velocidad imposible de justificar: “No sé a cuánto iba, pero despacio seguro que no. Arriba de 100 kilómetros por hora, sin dudas”. Sin embargo, aclaró un punto clave respecto a la sanción: “Todo el mundo sabe que venía a fondo, pero legalmente no tenemos cómo comprobar la velocidad exacta. Y sin esa comprobación, la multa por exceso de velocidad no puede aplicarse”.
El funcionario también respondió a la madre de uno de los jóvenes damnificados, quien cuestionó que el conductor fuese liberado de inmediato: “El auto fue secuestrado por alcoholemia y por falta de seguro. No fue cierto que se lo devolvieron enseguida. Se lo entregaron recién ayer, y sin tener aún el seguro correspondiente pago”.
Sobre el rol del Centro de Monitoreo y la posibilidad de generar multas desde las cámaras, Sergio explicó que hoy la herramienta se utiliza solo como apoyo: “En algunos casos ayuda a confirmar infracciones, pero no reemplaza el control en calle. Las cámaras no pueden ser un inspector más porque la legislación actual no lo permite”.
La conversación derivó en la dificultad cotidiana que enfrentan los inspectores: “Muchas veces arriesgan su vida para frenar a un infractor. Hoy cualquier empleado municipal que interviene en un hecho de tránsito se compra un problema: sumarios, amenazas, conflictos familiares. Estamos en una sociedad que reacciona violentamente por cualquier cosa”.
Sergio insistió en que la salida es profunda y cultural: “Necesitamos educación vial. Nada va a cambiar si la gente no toma conciencia real del valor de la vida. Podés poner semáforos, lomos de burro, cámaras… si nadie los respeta, no sirven”.
Finalmente, advirtió sobre un vacío legal crítico: “Hoy, si no hay lesionados, la alcoholemia solo produce una multa y el secuestro del vehículo. La ley debería modificarse. Conducir a más de 50 km/h en zona urbana tendría que habilitar sanciones mucho más fuertes”.












