El conflicto de transportistas de cargas continúa sin resolución y suma tensión en la región, con cortes, asambleas y una creciente preocupación por el impacto económico. Desde uno de los puntos de concentración, los trabajadores confirmaron que no hay acuerdo y que la situación sigue siendo “muy complicada”.
En diálogo con el móvil, el transportista Mario Grosso aseguró que no hubo avances en las negociaciones y que persiste la incertidumbre. “No hay acuerdo”, resumió, en medio de la espera por definiciones que, por el momento, no tienen fecha concreta.
A la par, referentes del sector indicaron que el conflicto ya dejó de ser local y se transformó en un problema de escala nacional. “Esto ya es a nivel país”, sostuvo Walter Valentini, al describir un escenario que se replica en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires y otras regiones como Mendoza y La Pampa.
Los transportistas remarcan que la medida responde a una situación económica insostenible, marcada por el aumento del gasoil y de los costos operativos, sumado a los plazos de pago extendidos. “No estamos acá porque queremos, estamos por una necesidad”, explicaron desde el lugar.
La falta de acuerdo no solo afecta al sector, sino que comienza a impactar en toda la cadena productiva. En el entorno de Puerto Quequén crece la preocupación entre productores y exportadores ante la paralización del transporte, lo que podría generar demoras en la carga de buques y complicaciones logísticas en los próximos días.
En ese contexto, también se sumaron medios nacionales a la cobertura del conflicto, reflejando la magnitud que ha tomado la protesta. Mientras tanto, los trabajadores continúan en asamblea y no descartan profundizar las medidas si no aparecen respuestas concretas desde la mesa de negociación.
Por ahora, el escenario sigue abierto, con un conflicto que escala día a día y sin señales claras de resolución inmediata.












