En una entrevista en el programa Esta Mañana, Bruno Roque repasó la historia de la emblemática pescadería Santa Cecilia, un clásico de Necochea que combina tradición familiar, trabajo constante y adaptación a los nuevos tiempos.
Con más de tres décadas detrás del mostrador, Roque recordó los inicios del negocio, ligado directamente al mundo de la pesca y a una ciudad que supo tener una intensa actividad portuaria.
“Yo voy a cumplir 36 años con la pescadería y tengo los mismos nervios que el primer día antes de cada Semana Santa”, contó, reflejando la pasión que todavía sostiene su trabajo cotidiano.
De las lanchas al mostrador
La historia de Santa Cecilia está profundamente vinculada al puerto y a la actividad pesquera de otras épocas.
En aquellos años, Necochea contaba con decenas de embarcaciones y un movimiento constante de trabajadores, fileteros y proveedores.
“Había muchísima mano de obra. La pesca generaba trabajo en todos lados: desde el puerto hasta los negocios del centro”, recordó Roque.
Con el paso del tiempo, ese escenario cambió. La disminución de las lanchas locales y el traslado de la actividad hacia el sur modificaron el panorama productivo.
“Se perdió mucho trabajo y también el oficio del filetero, que hoy casi no existe”, lamentó.
Semana Santa, el momento clave
Para la pescadería, la Semana Santa representa el período más importante del año.
La preparación comienza con semanas de anticipación: acopio de mercadería, organización del stock y elaboración de productos especiales.
“Es como una panadería con los pan dulces. Hay que planificar todo con tiempo porque esos días no puede faltar nada”, explicó.
Entre las especialidades más buscadas se destacan:
- Empanadas de pescado
- Milanesas de merluza
- Paellas y cazuelas de mariscos
- Bacalao preparado artesanalmente
Además, el negocio incorporó una modalidad que hoy marca tendencia: comida lista para consumir.
“Tenemos freidoras prendidas desde temprano. La gente viene, te pide y en tres minutos se lleva la comida lista. Es práctico y funciona muchísimo”, señaló.
Adaptarse para seguir vigente
Lejos de quedarse en la tradición, Santa Cecilia supo reinventarse frente a los cambios en los hábitos de consumo.
La incorporación de productos elaborados, la venta de comida lista y la atención personalizada fueron claves para sostener el negocio.
“Hay que ir por donde va la demanda. Hoy la gente busca practicidad”, resumió.
Una historia atravesada por la familia
Más allá del negocio, la historia de Roque está marcada por el legado familiar y el esfuerzo de generaciones.
El vínculo con su padre, también ligado a la pesca, sigue presente en el día a día.
“Tengo una foto de mi papá y todas las noches le doy un beso. Todo esto es gracias a ellos”, expresó emocionado.
Aunque sus hijos eligieron otros caminos profesionales, la pescadería continúa siendo un punto de encuentro familiar, especialmente en momentos de alta demanda.
Un clásico que sigue vigente
Con el paso del tiempo, Santa Cecilia se consolidó como un ícono local, no solo por sus productos sino también por el vínculo con sus clientes.
“Conozco a cada cliente, sé lo que compra y cuándo viene. Eso es parte del trabajo”, contó.
Entre recuerdos del puerto, cambios en la actividad pesquera y nuevas formas de consumo, la pescadería sigue siendo parte de la identidad de Necochea.












