El debate por la circulación de vehículos en la arena y el uso de cuatriciclos y UTV volvió a instalarse con fuerza en plena temporada. En diálogo con este medio, el director de Tránsito de la Municipalidad de Necochea, Sergio Nicolás, explicó cómo se trabaja en los controles, qué permite la normativa vigente y por qué existe una preocupación creciente por las conductas imprudentes que se repiten año tras año.
Nicolás señaló que el control en la playa existe, aunque reconoció las dificultades que implica. El frente costero es extenso y eso complica una presencia permanente en toda la franja. Actualmente, hay inspecciones puntuales y personal que recorre la arena, en articulación con el servicio de playa. Sin embargo, admitió que no es posible controlar cada sector de manera constante, lo que vuelve clave la responsabilidad individual de quienes circulan.
En cuanto a la circulación de cuatriciclos y UTV fuera de la arena, el funcionario recordó que a fines de 2024 se aprobó una ordenanza que habilita un corredor específico dentro de la ciudad. Esta normativa permite que estos vehículos puedan transitar por determinadas calles, principalmente en la zona de la villa balnearia y sectores vinculados al uso turístico y a los alquileres de temporada. No se trata de un “corredor seguro” en el sentido provincial, sino de una adaptación local pensada, entre otras cosas, por la ubicación de la única estación de servicio disponible en esa zona.
El director de Tránsito fue claro al remarcar que la habilitación del corredor no significa circulación libre. Existen calles por donde no se puede transitar —como la avenida 2— y el uso está sujeto al cumplimiento estricto de las normas. Para conducir un cuatriciclo o UTV es obligatorio contar con licencia habilitante, seguro y casco. Además, todos los ocupantes deben llevar casco, no solo quien maneja. En el caso de los cuatriciclos, está permitido transportar hasta dos personas, siempre respetando esos requisitos.
Uno de los puntos que más inquieta al área de Tránsito es el incumplimiento reiterado de estas normas. Nicolás reconoció que se observa con frecuencia a menores conduciendo o viajando sin casco, e incluso situaciones de extremo riesgo. Relató casos en los que adultos trasladan niños pequeños e incluso bebés en brazos sobre cuatriciclos, una conducta que calificó como una verdadera locura y que excede cualquier control formal. “No pasa solo por tránsito, pasa por la responsabilidad de cada uno”, sostuvo.
Las estadísticas refuerzan esa preocupación. Según explicó, los números del año pasado superaron ampliamente las proyecciones: se registró un incremento cercano al 50% por encima de lo previsto para 2025 en materia de siniestros y situaciones peligrosas. Para Nicolás, hay maniobras que ya no son simples infracciones, sino conductas delictivas que requieren intervención policial, como las picadas, los ruidos intencionales o las maniobras temerarias en zonas urbanas.
El problema no se limita a la arena o a los vehículos recreativos. Durante los fines de semana también se detectan subidas y bajadas de emergencia bloqueadas por autos estacionados, lo que pone en riesgo el trabajo de los guardavidas y los servicios de rescate. Nicolás remarcó que tapar una rampa o una salida de emergencia puede afectar a cualquiera, incluso al propio conductor que incurre en esa falta si luego necesita asistencia urgente.
Respecto a la circulación en la playa, el funcionario recordó que no toda la costa está habilitada. Existen sectores específicos donde se permite el tránsito vehicular y otros donde está expresamente prohibido, con cartelería colocada para indicarlo. Aun así, se siguen viendo autos y cuatriciclos bajando por lugares no autorizados o circulando a alta velocidad sobre arena seca, lo que incrementa el riesgo para peatones y bañistas.
En ese sentido, Nicolás insistió en que acelerar no garantiza una mejor circulación en la arena y, por el contrario, puede provocar accidentes graves. La experiencia demuestra que manejar en la playa requiere cuidado, respeto por las huellas existentes y, sobre todo, conciencia de que se comparte el espacio con personas que caminan o disfrutan del lugar.
Finalmente, el director de Tránsito subrayó que los controles son necesarios, pero insuficientes si no van acompañados de un cambio de conducta. La normativa está vigente, los controles existen y las sanciones también, pero sin una toma de conciencia colectiva el riesgo persiste. “No es solo cómo manejamos, es cómo nos comportamos en la vía pública”, resumió, al advertir que la seguridad vial en verano sigue siendo una deuda pendiente que involucra a toda la comunidad.












