Más allá del complejo contexto económico, el intendente de Necochea, Arturo Rojas, detalló los principales desafíos de gestión que enfrenta el municipio en el día a día, con servicios cada vez más exigidos y recursos en retroceso.
Uno de los puntos centrales es el transporte público. En medio del fin de la concesión actual y la quita de subsidios nacionales, el jefe comunal advirtió que existe el riesgo de que no haya oferentes en una nueva licitación si las condiciones no son viables.
“Si planteamos un esquema ideal sin tener en cuenta la realidad económica, no se va a presentar nadie”, sostuvo, dejando en claro la dificultad para sostener el servicio en el actual escenario.
A esto se suma la caída en la cobrabilidad de tasas municipales. Mientras en algunos sectores de la ciudad el cumplimiento supera el 90%, en otros no alcanza el 20%, lo que complica seriamente el funcionamiento del Estado local.
“La desigualdad también se refleja en la recaudación”, explicó, al tiempo que remarcó que el municipio debe sostener servicios esenciales con recursos cada vez más limitados.
Entre esos gastos, mencionó el fuerte incremento en los costos operativos. Solo en energía eléctrica, el municipio destina más de 200 millones de pesos mensuales, cifra que impacta directamente en el presupuesto.
En paralelo, también reconoció dificultades para cubrir áreas sensibles como la salud, donde cuesta conseguir profesionales que se radiquen en el distrito, especialmente en el interior.
En cuanto a proyectos estructurales, indicó que continúan en análisis distintas alternativas para resolver temas históricos como el complejo casino o la terminal, aunque reconoció que el contexto actual dificulta cualquier proceso de inversión o licitación.
En ese marco, Rojas insistió en la necesidad de administrar con “responsabilidad y realismo”, frente a un escenario que obliga a priorizar y sostener lo esencial.
“El desafío hoy es garantizar que el municipio siga funcionando, aún en un contexto adverso”, concluyó.












