La voz pausada y el tono familiar de Miguel Gargaglione, intendente de San Cayetano, resonaron en el aire radial de la mañana de Nec Radio 98.3, del Multimedios NQ, junto a Federico Cañadas y Nicolas Mario Tambascia, desgranando anécdotas de su vida ligadas indisolublemente a su pueblo natal y repasando dos décadas de una gestión que transformó la fisonomía y la calidad de vida de sus habitantes. Desde su nacimiento fortuito en el pago chico hasta los desafíos de la salud pública y los logros en infraestructura, la entrevista ofreció un retrato cercano de un líder que se define como un sancayetanense más.
Relató Gargaglione una escena rural de antaño donde la urgencia del parto le impidió llegar al hospital. Esa conexión primigenia con su tierra se fortaleció con sus estudios primarios y secundarios allí, antes de emprender un camino profesional en agrimensura que lo llevó por Bahía Blanca y la Patagonia. Sin embargo, el imán de San Cayetano lo trajo de vuelta en 1992, donde echó raíces definitivamente.

La pasión por la política, confiesa, nació observando las sesiones del Concejo Deliberante de González Chávez, ante la imposibilidad de sintonizar el canal local en su hogar rural. De familia radical, pero sin militancia previa, Gargaglione se involucró buscando “participar, no solo criticar”. El Partido Radical le abrió las puertas en el año 2001, en un contexto donde el liderazgo partidario local aún se estaba reconfigurando tras años de oposición. “No había un liderazgo firme, porque éramos oposición… y no había una figura descollante”, recordó sobre aquellos años.
Tras un breve paso como concejal, donde sintió la “angustia” de un gobierno municipal que no compartía su visión, decidió dar un paso al costado para luego asumir un rol activo en el comité partidario. Finalmente, tras la victoria radical en 2007, se embarcó en una gestión que hoy suma cinco períodos y 20 años de gobierno.
Al repasar este extenso camino, Gargaglione no dudó en señalar el conflicto en el área de salud pública durante su segundo mandato como el momento más complejo. “Fue el más difícil y el más complejo, por lo que significa y el rol que tiene el municipio en esta materia”, afirmó, describiendo una situación donde “ciertos vicios estaban enquistados” y donde su gestión buscó imponer orden para garantizar un hospital “realmente público”. Esta decisión, aunque necesaria para el bien común, generó tensiones y opiniones divididas en la comunidad. “Por supuesto que no fue fácil, porque había una opinión, no de todos, pero de una minoría muy fuerte, muy escuchada, que decía cosas que no eran reales”, rememoró. Sin embargo, el tiempo parece haber dado la razón a su visión, con un hospital público fortalecido, con profesionales bien remunerados e inversiones significativas, como la adquisición de un tomógrafo, un logro destacable para un municipio de 9.500 habitantes.
Pero la gestión de Gargaglione también se caracterizó por una escucha activa de las necesidades de los vecinos, como lo reflejó el ambicioso plan de pavimentación impulsado con una planta municipal. “Hacía falta cuadras de pavimento, se trabajaba muy precariamente… era muy ineficiente lo que se hacía por administración”, explicó. La decisión de invertir en equipamiento moderno y ofrecer el pavimento sin costo para el frentista en barrios humildes fue una medida con un fuerte impacto en la calidad de vida.
En cuanto a los desafíos actuales, Gargaglione reconoció las limitaciones impuestas por la situación económica nacional, que ha frenado la obra pública. “Es una decisión política de no hacer obras en los municipios… a la cual nos tenemos que adaptar”, señaló, priorizando la finalización de obras esenciales como el nuevo geriátrico y la ampliación del quirófano del hospital.

Sin embargo, la entrevista también dejó espacio para anuncios auspiciosos. El intendente confirmó la firma de un crédito de 600 millones de pesos para la construcción de un parque fotovoltaico en la Villa Balnearia, una respuesta a la creciente demanda energética. Y la visita inminente del Ministro de Educación provincial para anunciar la apertura de la Escuela de Guardavidas, una iniciativa crucial para potenciar el turismo regional y generar oportunidades laborales. “La industria sin chimenea, como es el turismo, es muy importante. Y tener una Escuela de Guardavidas acá también…”, destacó con entusiasmo.
Con la calidez de un anfitrión, Miguel Gargaglione extendió una invitación a visitar San Cayetano, dejando entrever el orgullo por su ciudad, que a lo largo de 20 años ha dejado una huella imborrable en su comunidad. Una gestión marcada por decisiones firmes, una visión de futuro y un profundo arraigo a su tierra.












