El mundo del fútbol femenino necochense se nutre de historias como la de Pilar (20) y Celeste (37), dos jugadoras de Autonomistas que, con trayectorias disímiles, convergen en una misma pasión. En una charla con Johanna Radusky y Estefanía Besoin en los estudios de NEC Radio, 98.3 del multimedios NQ, durante el programa “Muchachas”, ambas compartieron sus inicios, desafíos y la profunda conexión que el fútbol les ha regalado.
Pilar, la más joven, sorprende al confesar que su romance con el fútbol es relativamente reciente. “Yo a los 8 años arranqué a jugar al básquet. Siempre me gustó desde chica, pero no sé si era tan conocido como es ahora”, relata. Durante 12 años, la pelota naranja fue su compañera inseparable, hasta que, impulsada por su novio, se acercó al fútbol el año pasado. Al principio, la adaptación fue un desafío. “Era agarrar la pelota con las manos y la tenía en los pies, no entendía nada”, recuerda entre risas. Sin embargo, los partidos informales le abrieron los ojos. “Me di cuenta que me re gustaba”, afirma.

El cambio no fue sencillo. “Se me re complicaba porque no sabía dónde tenía la pelota. O miraba la cancha o miraba la pelota”, explica Pilar, quien reconoce que aún le cuesta “levantar la cabeza y ver dónde estoy”. A pesar de las dificultades, la decisión de dejar el básquet para dedicarse de lleno al fútbol fue clara. “En fútbol encontré eso que por ahí tenía en el básquet y ya por ahí no lo estaba encontrando”, sentencia, refiriéndose al ambiente y al grupo de compañeras. “Era como ir con ganas y encontrar eso que por ahí estaba perdiendo, estaba faltando en el básquet”. Su posición actual, de delantera o volante, le permite desplegar su gusto por correr, aunque recientemente le tocó jugar de doble cinco, un rol que la hizo sentirse “un poco perdida” al principio.
Celeste, por su parte, representa la experiencia en el equipo. Con 37 años, comenzó su incursión en el fútbol cuando “me invitaron a jugar un papifutbol y ahí dije, me encanta”, comentó, a pesar de reconocerse como “no habilidosa”. Su pasión por el “cuerpo a cuerpo” y el “roce” la llevó a la posición de central, donde se siente “muy cómoda”, una verdadera “muralla”.
Después de una década en el fútbol informal, la “amistad” fue la clave para dar el salto a la cancha de 11. “A mí me llevó la amistad al fútbol. Y agradezco”, dice. Su primera experiencia fue en Villa Díaz Vélez, donde jugó dos años antes de sumarse a Autonomistas por invitación de sus amigas. “Es bueno el ambiente, fui a probar, y acá estoy”, relata.
Consultada sobre las diferencias entre el fútbol amateur y la Liga local, Celeste no encuentra grandes brechas a nivel de competencia. “No le encontré diferencia. Es más, cuando veía los partidos, hasta en los premios, me gustó más la Liga Amateur”, explica. Sin embargo, sí percibe una disparidad en la atención que se le presta a cada rama: “La Liga, yo siento que la Liga está mucho más con el masculino que con el femenino. Todavía no logramos que el femenino sea igual”.
La importancia del DT y los desafíos del fútbol femenino
Ambas jugadoras coincidieron en la vital importancia del cuerpo técnico, especialmente del entrenador Federico Obregón, para el desarrollo del equipo. Pilar no dudó en dedicarle su reconocimiento personal. “Si no fuese por Fede, que es nuestro entrenador, todos los días mensajitos. ¿Cómo están? ¿Quieren entrenar? ¿Qué opinan? ¿Cómo están para el partido? ¿Cómo se sienten? O sea, todo el tiempo pendiente a lo que nosotras necesitemos”, enfatiza. “Siempre predispuesto. Si es por él, cualquier hora, día, lo que sea, él está siempre”. Este compromiso, en un deporte donde todo es “a pulmón”, es fundamental.

La conversación también se adentró en los desafíos del fútbol femenino amateur. La falta de categorías intermedias para chicas de 16 o 17 años en la Liga fue un punto destacado por Pilar, lo que las lleva a buscar continuidad en la Liga Amateur. Celeste, por su parte, reclamó árbitros imparciales y “de afuera”, sin conexión con las jugadoras locales, una queja recurrente en el ambiente.
La mejora de las canchas, especialmente los baños y vestuarios, también fue un pedido unánime. “Los baños creo que es un problema de todas las canchas”, sentenció Pilar. La inversión en containers para armar vestuarios es vista como un avance necesario para brindar mejores condiciones a las jugadoras.












