En diálogo con Esta Mañana por NEC Radio 98.3, el contador necochense Agustín Hernando analizó el funcionamiento del monotributo, la recategorización anual y los principales puntos a tener en cuenta para quienes trabajan bajo este régimen simplificado. También destacó la importancia de contar con asesoramiento específico ante un sistema que continúa actualizándose.

El monotributo, creado como régimen simplificado para pequeños contribuyentes, permite facturar mediante el pago mensual de un único concepto que integra impuesto, aporte jubilatorio y obra social. Existen dos modalidades: el monotributo social, destinado a sectores vulnerables y con una única categoría; y el monotributo común, compuesto por escalas que van desde la categoría A hasta la K, determinadas principalmente por la facturación anual.
Hernando explicó que la facturación se evalúa en dos momentos del año, al realizarse las recategorizaciones de enero y julio, que contemplan los últimos doce meses de actividad. “Las escalas suelen actualizarse anualmente, lo que modifica tanto el límite de ingresos permitidos como el valor mensual a pagar”, señaló.
Sobre el monotributo social, remarcó que el tope de ingresos ronda los 9 millones de pesos anuales, con parte del aporte cubierto por el Estado. En cuanto al monotributo común, destacó la creciente incorporación del sistema unificado, que integra el pago de ingresos brutos en la misma credencial, simplificando trámites y reduciendo cargas administrativas para el contribuyente.
Respecto al pasaje al régimen general, Hernando recordó que existe un “puente fiscal” que permite computar compras de los últimos doce meses, lo que “alivia la transición” para quienes superan los parámetros del monotributo. Sin embargo, puntualizó que si un contribuyente renuncia para inscribirse como responsable inscripto, deberá esperar entre tres y cuatro años para regresar al régimen simplificado.
Otra modificación relevante señalada es la aplicación del régimen de inocencia fiscal, que presume el cumplimiento del contribuyente hasta que el fisco demuestre lo contrario. “Es un cambio importante, pero igualmente resulta fundamental mantener una conducta fiscal ordenada: facturar todo ingreso y poder justificar movimientos bancarios”, afirmó. En ese sentido, advirtió que las multas por incumplimiento se han incrementado considerablemente, lo que vuelve imprescindible cumplir con los plazos y obligaciones.
Finalmente, Hernando sostuvo que la especialización profesional marca diferencias al momento de asesorar, ya que “no todos los contadores trabajan con monotributistas ni con habilitaciones comerciales”, áreas que forman parte de su actividad. Sobre estas últimas, recordó que es posible agilizar la apertura de negocios mediante la correcta gestión documental desde el inicio: “Lo ideal es solicitar primero la aptitud de zona, incluso antes de alquilar un local, para evitar contratiempos”.












