En el marco del 24 de marzo, el programa Esta Mañana reunió voces que atravesaron en primera persona uno de los períodos más oscuros de la historia argentina. Entre ellas, la del abogado y militante radical José Pedro Azcoiti, quien relató su secuestro en 1976 y dejó una reflexión contundente: “Esto no puede volver a pasar”.
Un golpe que “ya estaba anunciado”
Azcoiti tenía apenas 20 años cuando el país entró en la dictadura. Militante universitario en La Plata, recuerda que el clima previo era de extrema tensión, pero también de certeza.
“El golpe se anunciaba en los diarios. La duda no era si iba a pasar, sino cuándo”, contó.
Ante ese escenario, muchos jóvenes decidieron dispersarse hacia sus ciudades de origen buscando resguardo. Pero eso no alcanzó.
El secuestro y la tortura
El 9 de abril de 1976, pocos días después del golpe, fue secuestrado en Necochea.
“Me llevaron de mi casa. Primero a la comisaría, después a Mar del Plata, y de ahí a los interrogatorios, donde se torturaba”, relató.
Su detención duró una semana, pero la experiencia dejó una marca imborrable.
“Eso no se olvida. Cada uno lo procesa como puede, pero no se olvida”, afirmó.
El regreso y el miedo
La liberación no significó el final del peligro. Al volver a su casa, el alivio familiar se mezcló con el temor persistente.
“Nos hicieron firmar que habíamos recibido buen trato y nos largaron. Pero el miedo seguía”, recordó.
Por recomendación de dirigentes políticos, debió esconderse durante un tiempo en el campo, lejos de la ciudad.
Militancia en tiempos de persecución
A pesar del contexto, Azcoiti decidió continuar militando. Volvió a La Plata y retomó su actividad política en la clandestinidad.
“Éramos jóvenes, quizás inconscientes, pero había que seguir”, dijo.
El asesinato de compañeros de militancia y el clima de persecución permanente marcaron esa etapa.
“Había autos sin identificación pasando, gente armada… el miedo era constante”, describió.
“No hubo dos demonios”
Durante la entrevista, el ex diputado fue categórico al analizar el período histórico.
“No hubo dos demonios. Hubo terrorismo que debía ser juzgado por la ley, y hubo terrorismo de Estado, que es infinitamente peor”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó que la dictadura llevó adelante un plan sistemático de desaparición de personas.
“La estructura del Estado fue utilizada para violar la ley. Eso es lo más grave”, explicó.
El valor de la democracia
Azcoiti destacó el rol del ex presidente Raúl Alfonsín en la recuperación democrática y el juicio a las juntas militares.
“Fue un acto de una valentía enorme. Un gobierno civil juzgando a los militares que lo antecedieron. No pasó en ningún otro lugar del mundo”, señaló.
También subrayó que la democracia debe defenderse incluso en contextos de crisis o desacuerdo político.
“No hay otro camino. Si no nos gusta un gobierno, hay que cambiarlo con el voto”, afirmó.
La memoria como responsabilidad
A 50 años del golpe, el ex dirigente expresó preocupación por cómo las nuevas generaciones perciben la fecha.
“A veces se toma con liviandad. Pero fue lo más grave que le pasó al país”, advirtió.
Por eso insistió en la necesidad de sostener la memoria basada en hechos comprobados.
“La verdad está en los juicios, en el Nunca Más, en los testimonios. Sobre esa verdad tenemos que construir memoria”, concluyó.












