El psicopedagogo Rodrigo Juan dialogó con Esta Mañana por NEC Radio 98.3 y abordó el rol de la orientación vocacional, un proceso que, según explicó, trasciende ampliamente la elección de una carrera y se vincula con el autoconocimiento y el desarrollo personal a lo largo de la vida.
“Muchas veces se cree que el psicopedagogo trabaja solo con niños, pero en realidad acompañamos los procesos de aprendizaje en todas las etapas: desde la infancia hasta la adultez mayor”, señaló, al tiempo que remarcó la importancia de derribar ese mito.

Mucho más que elegir una carrera
En ese sentido, destacó que la orientación vocacional no se limita a definir qué estudiar, sino que apunta a comprender habilidades, intereses y rasgos de la personalidad.
“El proceso no es decirle a alguien qué carrera seguir, sino ayudarlo a descubrirse. A partir de ahí, se abren distintas posibilidades”, explicó.
Además, subrayó que no existe una edad determinada para iniciar este camino. Si bien suele asociarse a los últimos años del secundario, también es útil para adultos que buscan reorientar su vida laboral o incluso para personas jubiladas que desean encontrar nuevas actividades.
Un proceso que requiere tiempo
Rodrigo detalló que el acompañamiento se realiza a lo largo de varios encuentros semanales y que incluye entrevistas, técnicas específicas y un trabajo de investigación sobre las distintas opciones disponibles.
“Dura aproximadamente tres meses. No es una sola charla, es un proceso en el que la persona va construyendo su decisión”, indicó.
Asimismo, remarcó la importancia del trabajo interdisciplinario con otros profesionales como psicólogos, fonoaudiólogos o neurólogos, en caso de ser necesario.
El rol de la familia y el contexto
Otro aspecto clave es el entorno familiar. Si bien consideró fundamental su acompañamiento, advirtió sobre el riesgo de proyectar expectativas sobre los jóvenes.
“La familia tiene que acompañar, pero respetando la individualidad. No se trata de elegir por el otro, sino de ayudarlo a encontrar su propio camino”, afirmó.
La vocación como construcción
Finalmente, el profesional remarcó que la vocación no es algo fijo ni determinado de antemano, sino que se construye con el tiempo y las experiencias.
“La vocación se va desarrollando. Uno puede cambiar, replantearse y animarse a nuevos caminos. No hay que tener miedo al cambio”, concluyó.
Rodrigo Juan atiende en consultorio en Necochea y se dedica exclusivamente a procesos de orientación vocacional, una herramienta cada vez más demandada en la comunidad.












