En una jornada cargada de emoción, tensión y un fuerte reclamo social de justicia, el Tribunal dictó prisión perpetua para Javier Cerfoglio, al hallarlo culpable del femicidio de Magalí Vera, ocurrido el 1 de diciembre de 2024 en Necochea.
La sentencia confirmó la hipótesis de la fiscalía, que había acusado al imputado de homicidio cuádruplemente agravado: por el vínculo, por mediar violencia de género, por alevosía y por ensañamiento. Se trata de la pena máxima prevista en el Código Penal argentino.
UN FALLO ESPERADO
El veredicto fue seguido por familiares, amigos y vecinos que, durante todo el proceso judicial, acompañaron con movilizaciones y pedidos de justicia. Afuera de los tribunales, la consigna fue clara: “Justicia es perpetua”.
Al conocerse la sentencia, se vivieron momentos de profundo dolor, pero también de alivio para el entorno de la víctima, que durante meses sostuvo el reclamo para que el crimen no quedara impune.
UN CRIMEN QUE CONMOCIONÓ A LA CIUDAD
Durante el juicio se logró reconstruir la brutal secuencia del hecho. Según se acreditó, Cerfoglio agredió violentamente a Magalí Vera y luego arrojó el vehículo en el que se encontraba al río Quequén. Las pericias determinaron que la joven aún estaba con vida al momento de ser sumergida.
Los testimonios, pericias científicas y registros fílmicos fueron claves para sostener la acusación y desestimar la estrategia defensiva.
LA PALABRA FINAL DE LA JUSTICIA
Con este fallo, la Justicia dio por probado que se trató de un femicidio en un contexto de violencia extrema, marcando un precedente importante a nivel local y regional.
El caso de Magalí Vera se convirtió en un símbolo en Necochea, no solo por la crudeza del hecho, sino también por la movilización social que generó. La sentencia de prisión perpetua aparece ahora como un cierre judicial, aunque no logra reparar la pérdida.
UNA HERIDA ABIERTA
El femicidio de Magalí vuelve a poner en agenda la problemática de la violencia de género y la necesidad de reforzar mecanismos de prevención y asistencia.
Mientras tanto, en Necochea, el nombre de Magalí Vera ya forma parte de una memoria colectiva que exige que hechos como este no se repitan nunca más.












