El director de la Escuela Municipal de Atletismo comparte cada martes su experiencia en una columna deportiva, donde el entrenamiento, la formación y los valores tienen tanto protagonismo como los resultados. En una charla distendida, reflexionó sobre el aprendizaje, la perseverancia y la importancia de acompañar a cada deportista en su propio camino.
Hay encuentros que van mucho más allá de hablar de marcas, competencias y resultados. Cada martes, la visita de Mauro Cabrera a la mesa de Zoom El Deportivo se convierte en una oportunidad para conocer el deporte desde adentro, descubrir lo que sucede detrás de cada logro y entender que, muchas veces, lo más importante no aparece en una clasificación.
El director de la Escuela Municipal de Atletismo reconoce que este espacio también representa un aprendizaje personal. Entre las cosas que fue incorporando, mencionó incluso cuestiones técnicas vinculadas al uso del celular para grabar y conservar el material del programa. Pero hay algo que valora especialmente: la posibilidad de compartir conocimientos y explicar conceptos de manera clara para que todos puedan comprenderlos.
Porque de eso se trata su columna: no solamente de contar quién ganó o quién competirá el próximo fin de semana, sino de mostrar el trabajo cotidiano, los entrenamientos y los procesos que existen detrás de cada resultado.
Mucho más que correr, saltar y lanzar
Durante la charla, Cabrera recordó por qué el atletismo es considerado la base de muchos deportes. Correr, saltar y lanzar son habilidades presentes en numerosas disciplinas, pero el desafío de la enseñanza está en que esas acciones se realicen con técnica y eficiencia.
Esa mirada también se traslada a la formación de los chicos y chicas que concurren a la Escuela Municipal, donde la actividad física busca convertirse en un hábito que los acompañe durante toda la vida.
Para el entrenador, comenzar desde edades tempranas permite sembrar una costumbre saludable: dedicar un tiempo para uno mismo, conectarse con el propio cuerpo y encontrar en el deporte un espacio de crecimiento personal.
En tiempos atravesados por múltiples exigencias sociales y económicas, Cabrera considera que esa posibilidad adquiere todavía más importancia. El objetivo no es formar únicamente atletas, sino también personas capaces de incorporar herramientas y valores que les sirvan fuera de la pista.
Messi y Ginóbili, dos ejemplos que trascienden el deporte
Cuando la conversación giró hacia los referentes deportivos, Mauro no dudó en mencionar a Lionel Messi y Emanuel Ginóbili.
Del capitán de la Selección argentina destacó su perseverancia, su longevidad deportiva, su conducta y la manera en que reconoce a sus compañeros. Para Cabrera, Messi representa un ejemplo que puede utilizarse para transmitir diferentes valores, desde el compromiso hasta la humildad.
También recordó a Ginóbili, cuya trayectoria considera una muestra de lo que pueden conseguir el trabajo, la dedicación y la decisión de perseguir un sueño aun cuando el futuro es incierto.
Ambos tienen algo en común: son deportistas argentinos que trascendieron sus disciplinas y se convirtieron en referentes para distintas generaciones.
Y hay un detalle que el entrenador valora especialmente: no hace falta buscar ejemplos demasiado lejos. Son historias propias, de deportistas que crecieron en nuestro país y que pueden inspirar a los más jóvenes desde una identidad compartida.
Acompañar, incluso cuando los resultados tardan en llegar
Quizás uno de los momentos más interesantes de la charla apareció al hablar sobre el rol de los entrenadores y la manera de acompañar a quienes atraviesan diferentes etapas de su desarrollo deportivo.
Cabrera reconoció que, en muchas ocasiones, los formadores deben aprender más sobre las personas que sobre el deporte en sí. Un entrenador puede reconocer condiciones y proyectar un futuro prometedor para un atleta, pero eso no significa que el deportista esté preparado emocionalmente o tenga las mismas prioridades.
Por eso, considera fundamental construir un camino compartido, en el que entrenador y atleta trabajen con objetivos comunes.
También cuestionó la lógica de evaluar a los jóvenes únicamente por sus resultados inmediatos. Para explicarlo, comparó los procesos deportivos con una película: no se puede juzgar toda la historia solamente por su tráiler.
En ese sentido, señaló que el atletismo permite observar con claridad la importancia de la paciencia y la continuidad. Hay deportistas que permanecen durante años entre los mejores de su categoría antes de alcanzar un salto de calidad. Si se los evaluara exclusivamente por no haber conseguido todavía un campeonato, muchos quedarían injustamente en el camino.
La tarea de quienes forman, entonces, consiste en acompañar esos tiempos, sostener el trabajo y ayudar a que cada atleta encuentre su propio desarrollo.
Una columna que muestra lo que no siempre se ve
Mientras la Escuela Municipal de Atletismo se prepara para participar en la final de los Juegos Bonaerenses, Cabrera aprovechó el espacio para desearles éxitos a los deportistas y profesores que formarán parte de la delegación.
Pero el mensaje que dejó la charla excedió la agenda competitiva. Detrás de cada participación hay horas de entrenamiento, decisiones, aprendizajes y personas que acompañan.
Por eso, cada martes, la columna de Mauro Cabrera propone mirar el deporte desde otra perspectiva: entender que los resultados son apenas una parte de una historia mucho más amplia.
Una historia en la que la perseverancia, la paciencia y el compromiso tienen un lugar fundamental. Porque formar deportistas también significa ayudarlos a crecer, respetar sus tiempos y enseñarles que el verdadero valor del camino no siempre se mide con una medalla.












