En una charla reveladora durante el programa de radio “Cerrando la Mañana” en NECRADIO 98.3 del Multimedios NQ, conducido por el periodista Miguel Abalsamo, la Dra. Aida Lhez, Jueza de Garantías Nº 2 de Necochea, ofreció una mirada profunda al funcionamiento de la justicia, desmitificando procesos y revelando los desafíos que enfrenta a diario. Con la trayectoria de quien lleva 15 años en el cargo, la Dra. Lhez abordó desde el intrincado equilibrio entre la privacidad y la necesidad de información, hasta su innovador programa “Cambia” en las unidades penales.
Comenzó su intervención enfatizando la importancia de la comunicación entre la justicia y la sociedad, un aspecto que, a su parecer, ha sido descuidado. “Se produjo una distancia muy grande entre las personas y la justicia”, afirmó, señalando que, a diferencia de épocas pasadas donde los jueces hablaban principalmente a través de sus sentencias, los tiempos actuales exigen un cambio. Para la jueza, es “muy bueno” que los miembros de la justicia tengan “contacto con las personas”, ya sean víctimas o imputados, para “explicar a la mayor cantidad posible de personas cómo funciona el proceso penal”. Esta cercanía, sostuvo, permite derribar prejuicios y combatir la tendencia a “pensar mal” ante el desconocimiento.

El rol del Juez de Garantías y la complejidad de los allanamientos
Uno de los puntos centrales de la entrevista giró en torno al rol del Juzgado de Garantías. Su función principal, explicó la Dra. Lhez, es “controlar que, como la investigación la tiene a cargo una parte [el fiscal], no se vulnere ninguna garantía constitucional”, tanto para los imputados como para las víctimas.
En este marco, la jueza se refirió a un tema recurrente y muchas veces malinterpretado por la opinión pública: los allanamientos. Desmintiendo la idea de que los jueces demoran estas órdenes, la Dra. Lhez fue categórica: salvo excepciones muy puntuales, los pedidos de allanamiento se resuelven “en el día que se presentan en el juzgado”.
La complejidad de la decisión de un allanamiento radica, según la jueza, en la necesidad de pruebas fehacientes. Calificó como insuficientes los “dichos de la policía” o “fuentes confiables que se niegan a dar sus datos”, ya que no son corroborables. Enfatizó que “uno tiene que poder dar razones de por qué creo que es esto o esto otro”, y que sus resoluciones deben ser fundamentadas. Propuso, como una alternativa más efectiva, la figura de la declaración con reserva de identidad, que, a pesar de ser “engorrosa” en el Código actual, permitiría a las víctimas denunciar sin temor a represalias. Incluso planteó la posibilidad de que las personas puedan acudir directamente al Juzgado de Garantías para realizar estas denuncias bajo reserva, lo que agilizaría el proceso y protegería al denunciante. “Sería muy interesante ir puliendo esta mala redacción del código y sea una herramienta a utilizar un poco más”, sentenció.
La Dra. Lhez también hizo hincapié en la implicancia de un allanamiento: “Implica mucho, implica… todo el personal policial con unas armas enormes, que tienen que entrar a una casa donde quizás estén durmiendo, donde en general hay chicos durmiendo”. Subrayó que, si bien la gente puede decir “son todos unos delincuentes, qué sé yo, que se embromen”, un allanamiento genera una “violencia” y una “marca” en la comunidad, especialmente si el resultado es negativo.
“Cambia”: Un programa para brindar herramientas y transformar vidas
La jueza Aida Lhez también compartió detalles sobre su programa “Cambia”, implementado desde abril del año pasado en todo el complejo de Batán (Unidad 50 de mujeres, Alcaldía 44 y Unidad 15). Este taller, que nace de su “propia experiencia personal” y 30 años de terapia, busca brindar herramientas a las personas privadas de su libertad para transformar su realidad.
El programa se basa en los avances de la neurociencia y la comprensión de cómo se construyen las conexiones neurológicas y los hábitos. La Dra. Lhez explicó que el 95% de nuestras decisiones son tomadas por el inconsciente, que “no entiende de felicidad”, sino que busca repetir aquello que dio como resultado “vida”, buscando solo un resultado biológico. El desafío es “cambiar lo que hay guardado en nuestro inconsciente”. “Uno de los modos de cambiar, hay varias estrategias, pero uno primero es ser conscientes de lo que tenemos en nuestra mente antes de reaccionar”, explicó. Su taller combina la explicación del funcionamiento de la mente con una “meditación dinámica” que ayuda a acceder al inconsciente en un estado de relajación para “trabajar cosas” y modificar patrones.
La edad de imputabilidad: Un debate que no resuelve la cuestión de fondo
En cuanto a la polémica sobre la edad de imputabilidad, la Dra. Lhez fue categórica al afirmar que “no sirve” reducirla, comparando la situación con accidentes viales: “En la Ruta 88 se muere muchísima más gente que los que puedan matar los menores”. Para la jueza, la solución es mucho más profunda y pasa por el rol del Estado: “El Estado lo que tiene que garantizar es cumplir los derechos que le corresponden a todos los niños”.
La delicada balanza de la violencia de género y la responsabilidad judicial
Finalmente, la Dra. Lhez abordó la complejidad de los casos de violencia de género y abuso sexual, destacando la necesidad de una “mayor investigación” y no de “menos”. Subrayó la delicadeza de la intervención estatal en el ámbito familiar y la importancia de extremar las medidas probatorias ante la gravedad de las penas. “Es tan grave la pena por el delito, es tan grave, y lamentablemente hay veces que no siempre es cierto lo que denuncia la víctima”, afirmó.
La jueza compartió la enorme presión de tomar decisiones que implican la libertad de una persona, especialmente en contextos de crisis donde la calidad de la prueba puede ser limitada. “Quieren que un juez resuelva con pocas cosas, lo dejo preso, como si fuese tan fácil dejar a alguien preso, o sea, es muy delicado dejar a alguien preso”, reflexionó.
Para cerrar, la Dra. Aida Lhez enfatizó la responsabilidad y vocación que requiere el cargo de juez. “Un error mío significa que la vida de la persona… Una decisión equivocada puede depender que alguien muera”, aseveró. Hizo un llamado a la sociedad a no quejarse “en la cocina, en el café”, sino a acercarse a los jueces, fiscales y defensores, ya que son “empleados al Estado y tenemos obligación de atenderlos”.
La conversación con la Dra. Lhez dejó en claro que la justicia, en sus manos, no es solo un conjunto de leyes y procedimientos, sino un constante ejercicio de equilibrio, comprensión y vocación de servicio, buscando acortar la distancia con la sociedad y ofrecer herramientas para un cambio real.












