Desde hace 32 años Alex Burgueño se encuentra radicado en Australia, un país al que define como “una tierra de oportunidades, cosmopolita y multicultural” teniendo en cuenta que “el 30% de la población es ha nacido en el extranjero”.
Sobre su llegada al país, explicó: “No hubo una razón puntual, pero creo que la altísima inflación de finales de la década del ‘80 influyó mucho en nuestra decisión. Había otros países como opciones, pero surgió una beca en Australia”.

“Emigrar es un proceso enriquecedor, ayuda a fijarse metas más grandes y desafiarse a uno mismo. El desarraigo nunca es fácil, pero en el camino aparecen otros beneficios que con el paso del tiempo si uno los pone en la balanza los valora muchísimo”, agregó.
Respecto a las características de la gente, detalló: “El Gobierno resalta cuatro valores: respeto, tolerancia, compasión e igualdad. Y eso se ve reflejado en la sociedad, empresas y en todos los ámbitos. Son pilares fundamentales para cualquier país”.
Consultado acerca de la situación económica, Burgueño trazó una comparación histórica con Argentina: “En 1951 las economías de Argentina y Australia eran idénticas: mismo producto bruto interno, misma inflación, misma solidez económica. Con los años claramente dejó de haber similitudes. La inflación de los últimos 12 mese fue del 4%, que para un país como este es altísima”.
Y añadió: “Hoy en día el salario mínimo anual es de 90 mil dólares australianos y los impuestos son elevados: para un trabajador promedio representan el 47% de sus ingresos, mientras que para las empresas ronda el 30%. El sistema de impuestos en sí es muy complejo. Más allá de eso, la gente paga sus impuestos porque ve el resultado traducido en una mejora en cuanto a la calidad de vida”.












