La noticia del fallecimiento de Ceferino Díaz generó una profunda conmoción en el fútbol de la región. En ese contexto, uno de los hombres que más influyó en sus comienzos deportivos, Alfredo López, compartió un emotivo recuerdo del exjugador de Defensores de Juan N. Fernández, resaltando tanto sus condiciones futbolísticas como la enorme persona que fue.
“Se me vienen muchísimas anécdotas y momentos vividos con él. Era un gran jugador, pero sobre todo una gran persona”, expresó López al recordar a quien dirigió desde muy joven en los primeros años de Primera División del club fernandense.
El entrenador reveló una historia que terminó marcando la carrera de Ceferino. Cuando llegó a Defensores, Díaz tenía apenas 16 años y se desempeñaba como delantero.

“Siempre lo ponían de 9 o de 10. Un día viajando en micro le dije que para mí iba a ser número 5. Le expliqué que arrancando unos metros más atrás iba a aprovechar mejor su potencia y su velocidad. Él se quedó convencido y desde ahí hizo toda su carrera en esa posición”, recordó.
Con el paso de los años, esa decisión incluso fue destacada por otro histórico entrenador de la zona.
“Massachessi me dijo una vez: ‘Usted le encontró el puesto a Ceferino‘. Me explicó que por su físico necesitaba más recorrido para desplegar toda su velocidad. Fue una satisfacción enorme escuchar eso”, contó López.
Además de su capacidad futbolística, Alfredo destacó el compromiso que tenía Díaz en cada entrenamiento.
“Era el primero en llegar y el último en irse. Siempre quería saber qué íbamos a trabajar, cómo veíamos al rival y después transmitía todo eso al grupo. Era un verdadero líder dentro del plantel”, afirmó.
Entre tantas anécdotas también recordó cuando necesitó ubicarlo como volante por izquierda y Ceferino, en un principio, no aceptaba el cambio.
“Fui a hablar con su mamá, Zulma. Ella me dijo que me quedara tranquilo, que iba a convencerlo. Al otro día llegó al entrenamiento y me dijo: ‘Paisa, voy a jugar de volante por izquierda’. Y la rompió también en ese puesto”, relató entre sonrisas.
López también destacó la fortaleza con la que Díaz enfrentó la enfermedad durante los últimos años.
“Nunca se quejó de nada. Siempre que lo veía estaba bien, siempre con una sonrisa. La luchó como jugaba al fútbol: con valentía y entregándose al máximo”, expresó emocionado.
Antes de despedirse, eligió recordar uno de los tantos goles que quedaron grabados en su memoria: una definición por arriba del arquero en una final frente a Independiente de Lobería que Defensores ganó por 5 a 1 en Juan N. Fernández.
“Después del gol vino corriendo todo embarrado y chocó las manos con mi señora, que estaba embarazada al lado del alambrado. Son recuerdos que nunca se olvidan”, concluyó, dejando un testimonio cargado de emoción para despedir a uno de los grandes referentes del fútbol de la región.












