El arquitecto Marcelo Giunti, con una larga trayectoria profesional entre Necochea y La Plata, compartió su visión sobre el presente y futuro de la construcción en la ciudad y, en particular, expuso su profunda preocupación por la situación ambiental en Quequén, donde reside. Giunti no dudó en calificar la problemática del saneamiento y la erosión costera como una “emergencia ambiental”, al dialogar con NEC Radio 98.3 del multimedios NQ, junto a Federico Cañadas y Nicolás Mario Tambascia, durante el programa “Esta Mañana”.
“A veces lo veo optimista y a veces lo veo muy pesimista”, comenzó Giunti al ser consultado sobre el panorama de la construcción en Necochea y Quequén. El optimismo, explicó, proviene del “esfuerzo del privado”, de los “emprendedores privados” y del “crecimiento que hubo en Quequén”. Sin embargo, su pesimismo se centra en la falta de acompañamiento estatal y en una “gestión” que “falta en todos los niveles”, más allá de las obras presupuestadas.

La emergencia de Quequén: cloacas y erosión
El foco de la preocupación de Giunti se posa directamente sobre Quequén: “Quequén para mí está como en una emergencia ambiental: la cloaca y la erosión son dos problemas enormes”. El arquitecto, cuya propia casa se encuentra en la zona más afectada, relató cómo la erosión ha avanzado drásticamente. “Ya estoy a cinco metros del mar”, lamentó, recordando que cuando compró la propiedad hace 32 años, la casa estaba a “20 o 25 metros” de la barranca, y en otros tiempos llegaba a estar a 70 metros.
Giunti enfatizó que no se trata solo de un problema para los frentistas, sino para toda la ciudad turística. Propuestas como la construcción de “pequeñas mini escolleras” y el “refulado, poner arena y retener esa arena” son ideas que ha visto funcionar en otros lugares, como cerca de Mar del Plata, para defender la costa.
También expresó preocupación por la erosión en la Ribera de Quequén. Para Giunti, es fundamental un debate que involucre a “autoridades municipales, provinciales” y también al “Puerto”. Lamentó que, a lo largo de los años, las autoridades se han “quedado” en anuncios y que las prioridades suelen cambiar, sin dar una solución definitiva a estos problemas estructurales.
Bahía de los Moros: un modelo de desarrollo cuidado
En contraste con la problemática local, Giunti compartió su experiencia profesional en Bahía de los Moros, un emprendimiento en el partido de Lobería donde colabora desde sus inicios hace 15 años. Lo describe como un desarrollo de “mucho respeto por el entorno, por el paisaje”, resultado de una gran inversión y un trabajo exhaustivo con estudios y profesionales de alto nivel, incluso de Dinamarca.
Este “nuevo pueblo”, con capacidad para 20.000 habitantes, se destaca por su planificación y exigente reglamento, que asegura que “el que viene… seguro que no le van a hacer cualquier cosa al lado”. Un aspecto innovador es la red eléctrica subterránea y la autogestión del 80% del consumo eléctrico a través de paneles solares, una iniciativa que data de hace 15 años y donde ya hay casas autónomas. Giunti destacó que, si bien pertenece a Lobería, Bahía de los Moros genera un impacto económico significativo en Necochea, ya que “toda la mano de obra es local, y el 90% de materiales es local”.
La reflexión sobre Necochea
Desde su perspectiva profesional, Giunti lamentó que Necochea “no creció” como se imaginaba en los años 70 y 80. Realizó una dura autocrítica sobre la planificación urbana y la falta de inversión que se percibe en lugares icónicos.
A pesar de los esfuerzos privados, Giunti considera que a Necochea “le faltó el cuidado de muchos de los puntos” turísticos y un desarrollo futuro más planificado. Sin embargo, ve con optimismo el impulso que ha tenido la zona de Quequén, con gente que se ha radicado y sigue construyendo, buscando la tranquilidad que ofrece el lugar.












