El buceo abre una puerta a un universo desconocido que existe tanto frente a las costas de Necochea como en el río. Así lo explicaron Vanesa y Rodrigo Paradiso, instructores y referentes de la Paradiso Escuela de Buceo, quienes pasaron por Esta Mañana y contaron cómo es formarse y vivir esta actividad que combina aventura, conocimiento y seguridad.
Con más de 40 años de trayectoria familiar y más de 4.000 alumnos formados en la región, la escuela se consolidó como un espacio de referencia para quienes buscan iniciarse o perfeccionarse en el mundo subacuático.
Un mundo bajo el agua
Uno de los principales atractivos del buceo local es el barco Kabryl, hundido cerca del año 2000 a unos 22 metros de profundidad. Allí, el paso del tiempo generó un ecosistema propio.
“El Kabryl está todo alfombrado en anémonas blancas y lleno de vida: congrios, sargos y distintas especies que se fueron asentando”, explicaron.
La exploración no se limita al mar. En el río también hay escenarios sorprendentes, con visibilidades que este verano llegaron a los tres metros. “Nos cruzamos con cardúmenes de peces y hasta caracoles grandes. Es otro mundo que no todos conocen”, señalaron.
Seguridad y formación
Aunque el buceo es considerado un deporte de riesgo, los instructores remarcan que la prevención es la base de la actividad.
“Para que ocurra un accidente tienen que darse muchos factores en cadena. Con formación, práctica y planificación se vuelve una experiencia segura”, afirmaron.
Los cursos duran entre dos meses y medio y tres meses, incluyen teoría, prácticas en pileta y salidas al mar, además de un examen médico previo. La certificación es internacional y permite bucear hasta 18 metros en el primer nivel.
También existen propuestas para chicos desde los 8 o 9 años, muchas veces en formato familiar. “Es muy lindo cuando toda la familia aprende y después viajan y bucean juntos”, destacaron.
Accesible y progresivo
Uno de los mitos es el costo. Desde la escuela aseguran que el curso es accesible y puede abonarse en cuotas. Además, no es necesario comprar equipamiento desde el inicio.
“Nosotros proveemos todo. Después cada uno va incorporando su equipo de a poco según comodidad”, explicaron.
Experiencias que transforman
Los instructores coinciden en que el buceo genera un cambio en quien lo prueba. Incluso personas con claustrofobia terminan disfrutándolo.
“Al principio parece impensado, pero cuando tenés los conocimientos y el entrenamiento, después querés volver siempre”, dijeron.
Además de Necochea, organizan viajes a destinos como la Península Valdés, donde la visibilidad y la fauna marina ofrecen experiencias únicas.
Una actividad para descubrir
Las imágenes y videos de las inmersiones pueden verse en redes sociales bajo el hashtag #BuceoParadiso, donde se aprecia la biodiversidad del fondo marino local.
El buceo aparece así no solo como deporte o actividad recreativa, sino como una forma de conocer un entorno invisible para la mayoría y vivir una experiencia distinta en contacto con la naturaleza.












