El estado de los caminos rurales vuelve a ser un tema central en el distrito, en medio de un contexto climático adverso y con limitaciones operativas que dificultan el mantenimiento de una red extensa y clave para la producción.
En diálogo con el programa Esta Mañana de NecC Radio 98.3, el director operativo rural del EMSUR, Sergio Giorello, explicó que el sistema abarca unos 1.400 kilómetros distribuidos en todo el partido, a los que se suman cerca de 350 kilómetros de jurisdicción provincial que también deben ser atendidos.
En ese marco, señaló que si bien la situación actual es compleja, no alcanza los niveles críticos registrados en 2018, cuando las inundaciones dejaron zonas incomunicadas. Sin embargo, reconoció que hoy hay sectores con cortes y complicaciones, especialmente por el impacto de las lluvias acumuladas en los últimos meses.
“Tuvimos casi 400 milímetros en poco tiempo, eso condiciona todo el trabajo”, indicó.
Uno de los principales problemas es la falta de infraestructura hídrica en algunas zonas, lo que impide el correcto escurrimiento del agua y provoca anegamientos que terminan afectando los caminos.
“Hay sectores donde el agua no tiene salida y termina rompiendo todo el entorno”, explicó, al referirse a áreas cercanas a la ruta 228.
Además del clima, la operatividad también se ve afectada por cuestiones mecánicas. Según detalló, el año comenzó con varias motoniveladoras fuera de servicio, lo que obligó a realizar reparaciones importantes para recuperar el ritmo de trabajo.
En condiciones normales, el sistema necesita entre 9 y 10 máquinas funcionando de manera simultánea para cubrir todo el distrito.
En este escenario, desde el área remarcan la importancia del cuidado de los caminos, especialmente en períodos posteriores a lluvias. En ese sentido, rige una normativa que establece un plazo de 72 horas sin circulación para evitar daños mayores, una medida que —según indicó— hoy resulta clave.
“Hay productores que colaboran y consultan antes de salir, eso ayuda mucho”, destacó, aunque reconoció que la convivencia no siempre es sencilla, sobre todo en momentos de cosecha.
Otro de los desafíos está vinculado a la disponibilidad de materiales, como la tosca, que en muchos casos depende de la colaboración de los propios productores para poder realizar trabajos de entoscado.
Finalmente, Giorello advirtió que se aproxima el período más crítico del año, con los meses de invierno por delante, donde las lluvias y la falta de piso limitan aún más la posibilidad de intervención.
“Lo más difícil no es solo lo que rompe la lluvia, sino los días que no nos deja trabajar”, concluyó.
La situación refleja un escenario complejo donde intervienen múltiples factores —climáticos, económicos y estructurales— y que requiere de un trabajo conjunto entre el Estado y el sector productivo para sostener la red vial rural.











