María Laura y Maru, del Colegio Capuchinos, estuvieron presentes en el último recorrido del Sumo Pontífice, apenas horas antes de su fallecimiento.
Desde Roma y con el corazón conmovido, dos docentes necochenses, María Laura y Maru, vivieron un momento histórico y profundamente emotivo: fueron testigos del último recorrido público del Papa Francisco, apenas unas horas antes de su fallecimiento.Ambas docentes, integrantes de la comunidad educativa del Colegio Capuchinos, se encontraban en el Vaticano donde el Papa salió a recorrer en papamóvil los alrededores de la Plaza de San Pedro para saludar a los fieles. Lo vieron pasar a pocos metros, serio, sereno, con la calidez que lo caracterizó durante todo su pontificado.
“Fue un momento que jamás vamos a olvidar. Lo vimos tan cerca, saludando con tanta paz… no sabíamos que sería la última vez que lo haría”, contaron con emoción desde Italia.
Horas más tarde, la noticia que estremeció al mundo: el Papa Francisco falleció a los 88 años, dejando una huella indeleble en la historia de la Iglesia. Esa imagen que María Laura y Maru atesorarán para siempre —el Papa saludando, vivo, presente entre su gente— es ahora una de las últimas postales del Sumo Pontífice con vida.Desde Necochea al Vaticano, una conexión única y espiritual se selló para siempre. Y en los ojos de dos necochenses quedó grabada la despedida silenciosa de un Papa que eligió estar cerca hasta el último suspiro.












