Necochea se prepara para una noche a puro 2×4. Eduardo Álvarez, el “maestro de los teclados”, y el cantor Miguel Merlo, se presentarán este sábado en el icónico restaurante Solchaga. Una velada que promete emoción y un reencuentro con el tango más puro, ese que “se dice, no se canta”, como afirma Merlo. La propuesta de este sábado en Solchaga, que comienza a las 21 horas, no tendrá derecho a espectáculo
La charla de ambos artistas con Federico Cañadas y Nicolás Mario Tambascia, durante el programa “Esta Mañana” y desde los estudios de NEC Radio, 98.3 del multimedios NQ, desborda anécdotas y reflexiones sobre el género, revelando la profunda admiración mutua. Para Merlo, compartir con Álvarez le da una gran tranquilidad: “En mi caso es como subirme a una Ferrari, es como si te subieras a una Ferrari, subís tranquilo y la ponés a 240 y vas tranquilo”.

Álvarez, por su parte, devuelve la gentileza: “es recíproco, es recíproco porque es lo mismo que yo pienso de él, un gran expresivo, gran tiempista, afinado, es lo fundamental del músico”. Esta sintonía, explican, es clave para la magia del tango en vivo, donde “el silencio también habla”. A diferencia de las presentaciones con pistas, el directo permite las pausas, los tiempos y los fraseos, elementos vitales para la interpretación de este género tan sentido.
Eduardo Álvarez, desde la cuna, estuvo rodeado de música. “Mi papá era bandoneonista, mis hermanos también músicos”, comparte. Aunque nadie en la familia siguió el bandoneón, el piano se convirtió en su refugio desde los siete años. Vivió de la música, alternando con otros trabajos, un camino no siempre fácil para el artista. Rememora con cariño sus inicios a los 14 años en Fortacho, un legendario espacio de la noche necochense de los 70, donde incluso fue alentado por Roberto Goyeneche: “Vino Roberto Goyeneche con Berlingieri y con Leopoldo Federico una noche… y me revolvió el pelo así, me dice, ‘dale pibe, que vas bien’”.
“El tango no garpa, pibe”
La frase que le dijo una vez un amigo, “el tango no garpa, pibe”, resuena en la conversación, y Merlo la asume con la convicción de quien vive una pasión. “Pero bueno, es una pasión, es un sentimiento. En mi caso, es una pasión”, afirma con determinación. Para ambos, el tango es más que un género musical; es una forma de vida, una expresión de sentimientos que se transmite en cada nota, en cada frase. “El tango se dice, no se canta”, reitera Merlo, citando al Polaco Goyeneche, para enfatizar que la interpretación va más allá de la técnica.
Álvarez profundiza en esta idea: “vos podés ser Bruno Gelber tocando, pero si no expresás, si no sentís lo que estás tocando, no lo transportás”. El tango, para ellos, es para quienes han vivido “un desengaño amoroso”, “un amor intenso”, o simplemente han compartido “una barra de amigos” en un café de barrio. Es esa vivencia la que permite al cantor y al músico transmitir la verdadera esencia del 2×4.
Un espectáculo para tangueros y no tangueros
La propuesta de este sábado en Solchaga, que comienza a las 21 horas, no tendrá derecho a espectáculo, una decisión que busca acercar el tango a todo el público. Habrá tangos y “algo más”, con instrumentales del maestro y la sorpresa de escuchar a Álvarez cantar también.
“Esperamos al tanguero y al que no es tanguero, que vaya que va a disfrutar de un lindo show”, invitan. Con pocas localidades disponibles, se recomienda a quienes deseen asistir que hagan sus reservas con anticipación. La noche del sábado 14 de junio será una oportunidad para celebrar la música, el sentimiento y la tradición, un tributo a esa pasión.












