La embarcación fue construida en el Astillero Aloncar y estará destinada a la pesca de langostino en Rawson. Tras la ceremonia de bautismo y el tradicional rompimiento de la botella contra la proa, el barco descendió al río Quequén ante trabajadores, empresarios, familiares e integrantes de la comunidad pesquera.
En una cobertura especial de “Esta Mañana”, por NEC Radio 98.3 del Multimedio NQ, el móvil del Multimedio NQ acompañó desde la ribera del río Quequén la botadura del Adviento, un nuevo pesquero construido en el Astillero Aloncar que próximamente se incorporará a una flota dedicada principalmente a la captura de langostino en Rawson.
La jornada reunió a trabajadores del astillero, empresarios, representantes de la actividad pesquera, familiares e invitados que acompañaron uno de los momentos más esperados después de varios meses de construcción.
Hugo Obregozo, ingeniero naval y titular de Aloncar, había anticipado minutos antes de la botadura que, para quienes construyen una embarcación, ese momento tiene una carga especial.
“Para nosotros no es una fiesta, es un examen, porque es cuando ponemos a prueba todo lo que estuvimos haciendo durante varios meses”, expresó.
El tradicional bautismo antes de tocar el agua
Antes de comenzar el descenso hacia el río se desarrolló la ceremonia de bautismo del Adviento.
La tradicional botella se rompió contra la proa de la embarcación, dando paso a la bendición y al padrinazgo del nuevo buque.
Desde el lugar, el móvil describió un clima de fuerte emoción entre quienes participaron de la construcción y las personas que acompañaron la ceremonia.
Obregozo tomó la palabra para agradecer especialmente a quienes hicieron posible el proyecto y a todo el personal que trabajó durante los últimos meses.
Minutos después comenzó la operación para llevar finalmente el barco hasta el agua.
El momento esperado: el Adviento llegó al río Quequén
Pasadas las 10.20 de la mañana comenzó el tramo definitivo de la maniobra.
La embarcación avanzó lentamente sobre su sistema de lanzamiento hasta comenzar a tocar el agua.
“En este momento se está haciendo al río el Adviento, ya está llegando a su base de lanzamiento y empieza a flotar”, relató el móvil de Multimedio NQ durante la transmisión en directo.
Fue el cierre de meses de trabajo dentro del astillero y el comienzo de una nueva etapa para la embarcación.
Un pequeño inconveniente durante la bajada
Durante la maniobra se produjo un inconveniente técnico menor.
Obregozo explicó que el barco se había desviado ligeramente de la línea prevista y que los trabajadores debían realizar una corrección antes de completar el procedimiento.
“Estamos contentos. Se desvió un poquito y tenemos que corregir la línea del barco, pero viene saliendo todo bien”, explicó en medio de la operación.
La situación formó parte de las propias maniobras de lanzamiento y fue atendida en el lugar por el equipo del astillero.
Un pesquero para la captura de langostino
El Adviento es una embarcación de aproximadamente 12 metros de eslora y cuenta con una potencia cercana a los 450 caballos.
Su destino será Rawson, donde trabajará principalmente dentro de la actividad langostinera.
Según explicó Obregozo, es el quinto barco construido por Aloncar que se incorpora a esa comunidad pesquera.
“Ya es el quinto barco que estamos poniendo allí. Tener esa presencia es muy alentador”, destacó.
Necochea y Quequén dentro de la cadena de valor de la pesca
Para el titular del astillero, cada nueva construcción representa algo más que la entrega de una embarcación.
Obregozo señaló que existe una oportunidad para que Necochea y Quequén continúen recuperando protagonismo dentro de la industria naval y pesquera.
“Hay una luz de esperanza de que Necochea y Quequén puedan seguir siendo parte de la cadena de valor de la pesca”, sostuvo.
El objetivo es que los trabajos de construcción, mantenimiento y reparación de embarcaciones sigan generando actividad local.
Ocho meses de construcción y el desafío de mejorar
El proceso de construcción demandó alrededor de ocho meses.
Obregozo reconoció que la intención del astillero es lograr que embarcaciones de estas características puedan completarse en un plazo cercano a los seis meses.
“Estamos tardando ocho y tenemos mucho por trabajar y mejorar. Ese es el desafío”, admitió.
Para el empresario, cada nuevo barco también permite analizar procesos y buscar una mayor eficiencia para futuros proyectos.
La confianza del armador en Aloncar
Durante la cobertura también habló el ingeniero naval responsable del grupo propietario de la embarcación.
La firma tiene base operativa en Rawson y cuenta allí con una flota de cinco barcos, además de otras unidades vinculadas con la actividad pesquera.
Consultado sobre los motivos que llevaron a volver a confiar en Aloncar, destacó tres puntos.
El primero fue su relación profesional con Hugo Obregozo, a quien conoce desde hace años y con quien comparte formación como ingeniero naval.
“Confío verdaderamente en Hugo como ingeniero y como una persona que encuentra siempre soluciones técnicas adecuadas”, señaló.
También resaltó la ingeniería aplicada, la calidad constructiva y el cumplimiento de los compromisos asumidos por el astillero.
“La calidad constructiva y el cumplimiento son fundamentales”
El empresario explicó que esos antecedentes fueron determinantes para encargar nuevamente trabajos en Quequén.
La relación no se limita a la construcción de embarcaciones nuevas.
El grupo también trasladó anteriormente uno de sus buques congeladores hasta la zona para realizar tareas de mantenimiento y reparación.
Para Aloncar, contar con clientes vinculados de manera directa con una de las principales zonas pesqueras del país permite sostener continuidad de trabajo.
“Para nosotros es importantísimo. Esperemos no fallar, ese es el desafío”, había señalado Obregozo.
Una pesca que atraviesa un escenario más complejo
El armador también se refirió a la situación actual de la actividad langostinera.
Reconoció que los últimos años fueron más difíciles que etapas anteriores.
Entre las cuestiones que afectan al sector mencionó el tipo de cambio y una caída del precio internacional producto de la competencia con otras formas de producción.
“Hubo momentos mejores”, reconoció.
Sin embargo, afirmó que mantienen una perspectiva positiva.
“Todo esto será temporario y hay que pensar hacia adelante con una visión de futuro”, sostuvo.
Trabajo local detrás de cada embarcación
La construcción de un pesquero involucra numerosos oficios y especialidades.
Desde ingeniería y soldadura hasta electricidad, mecánica, pintura y terminaciones, decenas de trabajadores intervienen antes de que una embarcación pueda finalmente tocar el agua.
Durante la transmisión se destacó que el astillero mantiene una importante planta de trabajadores y actualmente presenta movimiento con distintos barcos dentro de sus instalaciones.
Ese impacto laboral es uno de los aspectos que Obregozo busca preservar.
“Que la pesca pueda seguir en Necochea”
La jornada también tuvo un fuerte componente personal para el titular de Aloncar.
Obregozo lleva décadas vinculado con la actividad naval y pesquera y reconoció que detrás de cada nuevo proyecto existe una aspiración de largo plazo.
“La ilusión es que el día que yo no esté más acá pueda seguir la pesca en Necochea”, afirmó.
La frase sintetizó buena parte del significado de una jornada que reunió a distintas generaciones relacionadas con el mar y con la actividad portuaria.
Una ceremonia acompañada por la comunidad pesquera
La presencia de trabajadores, empresarios e integrantes históricos de la pesca le dio un marco especial a la botadura.
Desde el móvil se destacó especialmente la participación de personas vinculadas desde hace años con la denominada colonia pesquera local.
La salida de un nuevo barco construido en Quequén volvió a poner en escena una actividad con fuerte tradición en la ciudad y en el puerto.
La botadura también se siguió en vivo
Multimedio NQ acompañó todo el procedimiento con transmisión en directo desde el astillero.
Las imágenes permitieron seguir el bautismo, la preparación y el descenso del Adviento hacia el río Quequén.
Durante los minutos finales, el barco comenzó a flotar mientras el equipo técnico terminaba de ajustar su posición.
Después vendrán las últimas tareas y su traslado hacia el sur.
Del río Quequén a Rawson
El Adviento deja detrás meses de trabajo en Aloncar y comenzará ahora el camino hacia su incorporación definitiva a la flota de su propietario.
Su actividad estará concentrada en Rawson y principalmente vinculada con la captura de langostino.
Pero antes de partir hacia el sur dejó una imagen significativa en la ribera local: otro barco construido en Quequén entrando por primera vez al agua.
Para Obregozo y su equipo, un nuevo “examen” superado y otra apuesta para que la industria naval y pesquera continúe generando trabajo en Necochea y Quequén.












