El Centro Cultural de la Biblioteca Popular Andrés Ferreyra cierra el ciclo “Después del Cole” con una jornada especial de pijamas y pantuflas, mientras mantiene abiertas sus puertas con muestras, arte y nuevas propuestas para celebrar el aniversario de la ciudad.
Hay lugares que no necesitan demasiadas explicaciones para entender por qué forman parte de la identidad de una ciudad. El Centro Cultural de Necochea, junto a la Biblioteca Popular Andrés Ferreyra, es uno de ellos. Un espacio donde conviven chicos, familias, artistas, fotógrafos, historiadores y vecinos con ganas de encontrarse, aprender y compartir.
Este miércoles, esa historia cotidiana tendrá un cierre particular con la última jornada del año de “Después del Cole”, uno de los ciclos que se fue instalando entre las propuestas más convocantes de la institución.
La despedida será con una consigna especial: pijamas y pantuflas. La idea es cerrar el ciclo 2026 con una tarde diferente, llena de postas y actividades que ocuparán tanto la planta alta como la planta baja del Centro Cultural.
La propuesta se realiza nuevamente en conjunto con el Instituto Superior de Formación Docente y Técnica Nº 31 y la Escuela de Artes de Quequén. Para muchos chicos será una oportunidad más de encontrarse con amigos, jugar y participar de actividades, mientras que para las familias representa también una forma distinta de compartir una tarde.

Una ciudad para mirar con otros ojos
Mientras los más chicos disfrutan de “Después del Cole”, los adultos también tendrán propuestas para recorrer.
En la planta baja puede visitarse la muestra del Necochea Foto Club, realizada en adhesión al aniversario de la ciudad. Son 28 fotografías de distintos integrantes de la institución, con miradas diversas sobre espacios y paisajes de Necochea.
Y ahí aparece una de las particularidades más lindas de la fotografía: la posibilidad de reconocer un lugar conocido y, al mismo tiempo, sentir que se lo está viendo por primera vez.
Una calle, un edificio, un sector de la costa o una escollera pueden transformarse completamente dependiendo del encuadre, la luz y el momento elegido por quien está detrás de la cámara.
Son imágenes actuales de una Necochea que todos conocemos, pero observada a través de ese “ojo especializado” del fotógrafo. Una mirada capaz de encontrar un detalle que quizás para el resto pasa inadvertido.
La muestra permanecerá durante todo octubre.
119 artistas y una ciudad que también se pinta
Otra de las grandes propuestas es el Salón Anual de Arte Ángel Murga, una tradición del Centro Cultural que cada octubre reúne a artistas locales y de la región.
En esta edición participan 119 expositores, con obras que muestran distintas expresiones de la plástica local.
Entre ellos hay artistas con trayectoria, pero también personas que quizás se animaron por primera vez a mostrar públicamente aquello que hacen. Jóvenes que comienzan a dar sus primeros pasos y vecinos que encontraron en el arte una forma de expresarse.
Todos conviven en un mismo espacio y convierten al Salón Murga en una enorme muestra colectiva.
Recorrerlo también es, de alguna manera, descubrir a quienes forman parte de la vida cultural de Necochea.
La historia como una conversación
Las actividades no terminan con las muestras.
Este jueves, a las 18, el Centro Cultural será escenario de un conversatorio sobre historia local, con la participación del arquitecto Jorge Freitas, el licenciado Martín Petersen y el profesor Nicolás Estefano.
La actividad es organizada junto con la Comisión de Asociados del Banco Credicoop y propone algo más que escuchar una exposición: busca abrir un espacio para el intercambio con el público.
Porque la historia no aparece solamente como algo que quedó atrás. También permite preguntarse cuánto de aquello que ocurrió sigue influyendo en la ciudad que habitamos hoy.
En tiempos en los que muchas veces se conoce poco sobre el propio territorio, recuperar esas historias también es una manera de entender mejor de dónde venimos.
Un espacio para debatir
El viernes llegará otra propuesta diferente: una charla de la economista y diputada nacional Julia Estrada, bajo el concepto de una “charla ciudadana”.
Desde el Centro Cultural remarcan que la intención es que el espacio funcione como ámbito de encuentro y debate, sin convertir la actividad en una propuesta partidaria.
La mirada es clara: la ciudadanía también necesita espacios donde pueda escuchar, preguntar, disentir y conocer a quienes ocupan responsabilidades públicas.
Y justamente allí aparece una de las características que históricamente tuvo el Centro Cultural: ser un lugar donde puedan convivir distintas voces y puntos de vista.
“Las charlas de historia, las charlas de política económica son charlas de debate”, resumió Alberto Franco durante la entrevista.
Una institución que también guarda su propia historia
Quizás una de las historias más particulares que conserva el Centro Cultural está relacionada con una carta de la década de 1970.
Según contó Franco, la entonces presidenta de la institución, Valentina de Prenru, se enteró de que la presidenta de la Nación, María Estela Martínez de Perón, se encontraba en Chapadmala y decidió escribirle para invitarla a conocer el Centro Cultural de Necochea.
La anécdota funciona también como una pequeña muestra del ADN de la institución: una biblioteca y un centro cultural que, desde hace décadas, busca estar vinculado con la vida comunitaria y cultural de la ciudad.
La Ruta de los Jesuitas y la necesidad de conocer el territorio
Entre las próximas propuestas aparece además la presentación de la Ruta de los Jesuitas, una actividad impulsada por la Dirección de Turismo y que tendrá como sede al Centro Cultural.
La iniciativa recupera parte de la historia de los recorridos de los jesuitas por la región y permite volver a mirar una cuestión que muchas veces queda relegada cuando se habla de la historia de Necochea: la historia territorial y el vínculo con los pueblos originarios.
La propuesta invita, justamente, a profundizar en esas historias y a preguntarse por el origen de nombres, lugares y recorridos que forman parte de nuestra vida cotidiana.
Porque conocer una ciudad también significa conocer las historias que existieron antes de nosotros.
Pijama, arte y cultura para cerrar el ciclo
Así, el Centro Cultural llega a este cierre de año con una agenda que parece tener un hilo conductor: encontrarse.
Encontrarse para jugar, como en “Después del Cole”. Encontrarse para mirar una fotografía y reconocer una ciudad distinta. Encontrarse frente a una obra de arte. Encontrarse para escuchar a un historiador o para discutir sobre economía y política.
Y esta tarde, el cierre será con chicos en pijama y pantuflas, recorriendo un edificio convertido en un enorme espacio de juegos y actividades.
Una manera tan particular como simbólica de despedir un ciclo que ya se ganó su lugar en la agenda de muchas familias necochenses.
Porque, más allá de las actividades puntuales, el verdadero valor de estos espacios quizás esté en algo mucho más sencillo: seguir abriendo las puertas para que la comunidad se encuentre.











